miércoles, 8 de octubre de 2008

Solo una noche

Tocó la puerta de mi casa y cuando abrí, me observó con detenimiento. Sí, me veía bien, pero probablemente se estaba preguntando por qué me había arreglado tanto si en pocos minutos estaría toda descompuesta e irreconocible. Hombres... pensé, no entienden estas cosas. Subí al taxi que nos esperaba afuera. Buenas noches, saludé, usted será nuestro cómplice hoy, musité en mis adentros. No recibí respuesta. Llévenos al hotel X, dijo Adam. ¿A dónde? preguntó el taxista, ah... ok, dijo después de que Adam se lo tuvo que repetir. "Ah... ok" retumbó en mi timidez durante el viaje.

Mientras el taxi avanzaba, Adam pasó su brazo por mis hombros. ¡No! le dije, no quería contacto físico hasta que llegáramos a donde debíamos llegar. Me miró raro, con cara de what the fuck, así que le permití abrazarme, después de todo matar la pasión tampoco era la idea. Mientras avanzábamos, el taxista me observaba ocasionalmente por el retrovisor. Tal vez está pensando que soy una chica "de esas", o tal vez está tratando de adivinar mi edad, pensaba yo con cada mirada, tal vez piensa que soy la trampa y por eso me llevan a un lugar de estos.

Finalmente arrivamos a nuestro destino. Unas inmensas luces de neón deletreando un nombre sinuoso hacían imposible disimular a qué habíamos ido, y pretender que éramos, tal vez, un par de viajantes recién salidos de un vuelo nocturno y con ganas de dormir, solo dormir. Adam bajó del taxi y se despidió con un "Buenas noches". Buenas para ti, habrá pensado el taxista, ¡qué horror!

Entramos y nos recibió un soñoliento jovencito. La palabra "Hotel" tenía tres estrellas a un costado. Y más abajo, un aparador con botellas de agua, cervezas y condones a la venta. Y también frituras y galletas. No, no quería estar ahí cuando Adam pidiera un paquete de Durex, así que pedí las llaves de la habitación y lo dejé haciendo los pagos respectivos en recepción. El sonámbulo se asombró de mi apuro, y mi profunda personalidad puritana temió que otra opinión equivocada hacia mí hubiera surgido en la cabeza del muchacho para sumarse a las del taxista.

Avancé por el pasillo del segundo piso. Debo admitir que era un hotel bonito. Había un pequeño lobby con muebles forrados y un centro de mesa con flores. Habían espejos con borde de pan de oro y plantas decorativas. Las cortinas se veían limpias, y la alfombra también. De pronto ya no me sentí tan incómoda y el ambiente ya no se sintió tan extraño.

Seguí caminando, y percibí una bullosa orquesta de gemidos y alaridos. Definitivamente la estaban pasando bien. En menos de un minuto enriquecí mi vocabulario kinky para usar en cama. Algunas parecían estar siendo torturadas, otras eran del tipo quejoso y no querían que les hicieran nada, pero lo recibían todo. Otras hacían silencio mientras escuchaban a su pareja darse ánimos a sí mismos. No pude evitar reir por dentro, realmente las mujeres somos unas actrices.

Llegó Adam antes de que pudiera yo encontrar la habitación. Intentamos a tientas abrir la puerta en la oscuridad. Cuando finalmente entramos, un fuerte olor a ambientador nos golpeó como ola en la cara. Prendimos las luces y observamos el lugar. Tenía solo lo que necesitábamos: una amplia cama con un espejo al costado (oh yeah!), una mesa de noche con un cenicero encima, una banca para colocar nuestras cosas y dos control remotos: uno para el aire acondicionado y otro para el TV. Una puerta que daba al baño. Una ventana que daba a la calle. Nada más. Nos tomamos unos minutos para acostumbrarnos al lugar. Y, como diría Kevin Arnold, entonces sucedió.

Adam atenuó las luces y se acercó a mí. Juntos cerramos los ojos y todo a nuestro alrededor cambió. Se calló la orquesta de gemidos, el olor a Glade no nos atormentó más. De pronto estábamos en el Hilton, y ninguna cama nos parecería más suave que esa.

6 muestras de empatía:

webero dijo...

Los taxistas conocen las ubicaciones de cada hotel? a menos que sea un hotel conocido, yo diria la direccion en vez del nombre, mas preciso y menos rochoso xD,,,

Yo que pensaba que adam en su nueva etapa religiosa, iba a ser mas rekatado xD,, saludos hoteleros,,,

RAIDEM dijo...

claro no se necesita más en un cuarto que una buena cama, un baño respetable y su ...espejo jajaja!

Espero que esto se a comienzo d elago muy bueno para los dos...la frase para la nueva etapa de de Adam... "Y se hizo la luz"

EB dijo...

Existe una complicidad interesante cuando buscamos nuestra cueva íntima: el taxista que nada raro le ve que le pidamos una carrerita a un hotel, el recepcionista que acostumbrado está a ser complice y, en algunos casos,la camarita que tienen algunos cuartos de hotel. Un amigo descubrió una en un cuarto de un hotel que era lujoso pero también lujurioso.
Me encanto el post.
www.noficial.blogspot.com

Carolina dijo...

Me gusto mucho tu blog. Escribes mostro. Te estoy agregando a mi blogroll.

Suerte con adam.

SALUDOS

El Chico Nube dijo...

Me has hecho recordar un hotelito que frecuentaba con mi ex novia. También era un coro disonante de gemidos. Pero una vez que cerrábamos la puerta, sólo éramos nosotros.

Relax dijo...

cuando hay amor... hasta la playa es un buen lugar.