lunes, 29 de diciembre de 2008

Lo que obtuve esta Navidad

... toda la familia reunida, toda.

... una llamada antes de las 12.

... un beso a la distancia.

... amigas que olvidaron su panetón para acordarse de mí.

... regalos bien pensados de mamá y papá.

... fotos, muchas fotos.

... abrazos, muchos abrazos.

... risas, muchas risas.

... besos, muchos besos.

... la sonrisa de Adam al abrir mis regalos.

... mi sonrisa al abrir el suyo.

... el recuerdo de mis abus.

... una noche de Boone's.

... una fiesta al día siguiente.

... todos mis amigos en el mismo sitio.

... bailar hasta morir.

... karaoke, yeah!

... una laptop que llega el martes.

Feliz 2009... esperemos que sea mil veces mejor que el año que está por terminar.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Lo que quiero esta Navidad

... una cena con caricias bajo la mesa.

... un beso en los labios a media noche.

... un regalo que muere por ser abierto.

... un rostro complacido al ver mi cara de sorpresa.

... una tarjeta escrita con el corazón y versos de poeta.

... un abrazo por mi cumpleaños.

... fuegos artificiales asomando por mi ventana.

... una llamada de aquellos que están lejos.

... una visita sorpresa en la puerta.

... una mirada de reconciliación.

... un borrón y cuenta nueva.

... una noche de champaña.

... todos los que más quiero reunidos en el mismo sitio.

... ese algo que no esperaba.

... o que tal vez sí, sin admitirlo.

... una laptop.

Feliz Navidad en la blogósfera. Y feliz cumpleaños a mí :)

lunes, 22 de diciembre de 2008

Ni un día sin sexo

El sexo entre Adam y yo siempre ha sido perfecto. Es algo que ha trascendido más allá de cualquier problema o situación que hayamos enfrentado juntos. Aún en los momentos más perros de nuestra relación, siempre hemos podido contar con una buena sesión de sexo. Sexo rabioso, sexo tierno, sexo travieso, sexo a escondidas... en ya casi diez años lo hemos probado de todo tipo. Y lo hemos saboreado con el ardor de aquellos que lo prueban por primera vez, y la solemnidad de los más experimentados catadores de piel. En algún momento hemos llegado a temer que sea lo único que nos una... ¡qué mierda! bienvenido sea.

Ya he escrito sobre esto anteriormente, estoy segura. Y es que el sexo para mí es simplemente sublime. Es estar solos, acercarnos, cerrar los ojos, sentir los temblores de ese primer dudoso beso, que no sabe por donde circular. Es la primera mano subiendo por debajo de la ropa, sintiendo el primer trozo de piel esperando ser descubierta por completo. Es desnudarse el cuerpo y mostrar el alma, entre perfección y provocación, sentirse el ser más deseable del planeta. Es un beso apasionado que se extiende cada vez más hacia abajo, es desear que no se detenga. Es un abrazo interminable, piernas entrelazadas, palabras, te amo, eres mía, bésame una vez más. Es caricias, es deseo, es un latido que invade las entrañas, un calor que recorre el vientre por dentro, es humedad, es sudor, es un aguante increíble. Es recibirlo dentro de mí, que me invada con su cuerpo, disfrutarlo, dejar que me disfrute. Es sentirse dominada, indefensa, sin otra salida más que permitir ser arrollada por placer y más placer. Es un cuerpo pegado a otro, moviéndose acompasados, buscando no soltarse, aferrados entre sí. Es una explosión, apretar los ojos, quedarse sin aliento, desplomarse en la cama sin poder respirar... Es un abrazo tierno, ojos entrecerrados, labios rozándose y murmurando un te amo una vez más.

Fue un buen fin de semana, y hoy me siento bien.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Gracias totales

Así es como funciona: el buen amor no es bienvenido en nuestros tiempos. Si vemos una chica felizmente enamorada, es una pisada, una ilusa, su novio probablemente la engaña y ella no se da cuenta, o está ciega por no ver todos los miles de errores que él supuestamente tenga. Es una chica que vive en un mundo de fantasías sin ver la realidad del caso, es una chica que sufrirá dentro de poco pues el amor es así, te hace llorar. Es una chica que no merece la atención de nadie, pues la melosa felicidad que expele por los poros aleja a cualquiera que no sepa de qué se trata.

Pero si vemos una chica con el corazón roto, entonces esa sí necesita nuestra atención, pues cualquiera está siempre presto a dar un buen consejo, aunque jamás haya vivido lo que ella vive. Todos se identifican con ella, todos se muestran empáticos, todos tienen algo que decirle, pues por amor hemos sufrido y hemos llorado todos, unos más que otros. Es una chica que ya pisó suelo, que ya se dio cuenta que el amor no es todo arcoiris y rosas, es una de las nuestras, una triste magdalena, que a punta de dolores cardíacos ha aprendido a vivir en el mundo real.

Este humilde blog tiene un promedio de 30 a 40 visitas diarias. No es mucho, pero siempre he vivido feliz con ese número. El día que rompí con Adam, las visitas ascendieron a 180 en menos de 3 horas, el día que volví con él bajaron a 15 y se mantuvieron así por una semana, y cuando decidí volver a mandarlo al cacho, las estadísticas superaron las 200 visitas por día durante mis tres meses de dolor. Siempre ha sido así, comúnmente los posts tristes han tenido más éxito que los alegres o los neutros. A la gente le gusta la cochinadita, eso está claro.

¿O será que la mala racha me hace escribir mejor?

martes, 2 de diciembre de 2008

Soñado reencuentro


La venganza de Morfeo

Fui a la playa, sola como lo tenía planeado hacía mucho tiempo. Necesitaba aislarme, perderme por un tiempo, alejarme de tanta urbanidad. Había alquilado una cabaña frente al mar, era bonita, de paredes blancas, rústica, techo de madera y paja, decoración simple y sencilla. Mis vecinos, unos gringos risueños y bullosos, habían dejado regadas sus tablas de surf, toallas, sandalias, pareos, polos, etc. por todo mi balcón. No es que me molestara, pero me pareció una buena ocasión para acercarme y conversar. Después de todo, soledad al 100% tampoco era la idea.

Cuando me asomé a la cabaña contigua, idéntica a la mía, lo vi sentado en la puerta, como si me hubiera estado esperando. Jay... sí... Jay. Tan lindo como la última vez que lo vi. Con un "hola" iniciamos una amena conversación que al parecer habíamos extrañado por muchos años. De la puerta pasamos a sentarnos a una hamaca, echarnos en una hamaca, sentarnos en una cama, echarnos en una cama, besarnos incansablemente y recordar cómo eran esos besos, a qué sabían, y cómo tan poco había cambiado en tanto tiempo. Cuando las ropas empezaron a retirarse, me retiré también. No era correcto, lo quería, sí, pero no era correcto. No por Adam, no por la esposa de Jay (oh my God!), simplemente no era correcto, no lo sentía.

Volvimos a los besos. Decidimos ir a cenar. Volvimos a la cabaña. Volvimos a la cama. Y los besos continuaron. Si bien me sentía culpable, por alguna razón no pensé en Adam. No se me cruzó por la cabeza, no lo recordé. Esos ensalibados momentos nos pertenecían solo a Jay y a mí. Jay... wow... Jay...

Desperté sola en mi cama. ¿Por qué había soñado eso? ¿Por qué había soñado con Jay? ¿Por qué en la playa, por qué besos, por qué un sueño tan detallado? ¿Cuál era su trasfondo? ¿Por qué no soñé con Adam, por qué no pensé en él mientras soñaba con Jay?

Y la culpa empezó...

martes, 25 de noviembre de 2008

Feliz Aniversario

Hace exactamente un año era un día aburrido. Me senté frente al computador. Revisé mi correo. Chatee un par de minutos. Webeé por Facebook, Hi5, YouTube y los blogs de El Comercio. Se me ocurrió abrir un blog.

Pero... ¿sobre qué?

Primero pensé en mi trabajo, después de todo me gusta lo que hago. Pero naaaa... probablemente a la única a quien le interese sea a mí. Y a quienes se dedican a lo mismo, que en el ciberespacio son escasos. Luego pensé en un blog familiar, pero no, qué aburrido y cursi. Hasta se me ocurrió un blog sobre música, pero la verdad no soy tan adicta como para dedicarle toda una web. Si iba a abrir un blog, debía ser algo bueno, que atrajera a la gente, algo que les provocara leer, seguir, comentar, recomendar, compartir, algo con lo cual todos se sintieran identificados. Entonces pensé en ese mal común que todos desean sufrir.

Hace exactamente un año era un día aburrido. No tenía nada que hacer, pero estaba feliz. Estaba contenta. Miraba mi vida desde una simple perspectiva y creía tener todo lo que necesitaba: amor. Al menos eso dijo John Lennon. Ese, ese era el tema.

Hace exactamente un año me sentía experta en la materia. Con una relación de casi nueve años, con altos y bajos pero de pie al final, con buenas y malas, y todo tipo de situaciones por contar. Aún creía en el "por siempre y para siempre". Aún creía en el "eternamente". Ciega yo.

Había que planear todo. Primero, una plantilla. Rosada, asquerosamente cursi, diseñada por Giselle Jaquenod, perfecta para el tema. Con fotografías en blanco y negro, y tal vez algún difuminado toque de color, como quien dice "no todo es color de rosa". Luego vino la cuestión identidad. Anónima, inventada, con nombres no reales que me permitieran explayarme a mis anchas sin el temor de que algún conocido olfateara mis trapos sucios a lo lejos. Finalmente, los primeros golpes de tecleado.

Hace exactamente un año escribí mi primer post. Y se sintió rico. Como ese pastel, que hoy me comí junto a Adam sin que él lo sepa.

lunes, 24 de noviembre de 2008

You've got mail

Subject: Si no respondes, la pregunta se vuelve retórica...
Date: Sun, 23 Nov 08 11:14 p.m.
From: Lo
To: Adam

Un día, no hace mucho, llegaste a mi casa después de trabajar y me dijiste "estoy cansado" con cara de "quiero mi cama". Recuerdo que sonreí en mi afán de hacerte sentir mejor, y cité a algún filósofo anónimo de esos que abundan por ahí, a quien escuché decir alguna vez que estar cansado es una dicha doble, pues por un lado significa que tenemos trabajo, lo cual en nuestro mundo capitalista (¿pronosticado a agonizar?) es una necesaria suerte, y por otro lado significa que hemos hecho uso de nuestras facultades físicas y/o mentales, lo cual implica que las podemos usar, es decir, que están activas. En pocas palabras, cansarse singifica haber tenido algo que hacer, y las fuerzas para hacerlo.
Cuando yo te digo "estoy cansada" refiriéndome a nosotros, ¿qué significa?
Lo.

Esperando respuesta...

jueves, 13 de noviembre de 2008

Necesito un descanso

Estoy cansada de Adam. Estoy cansada de que siempre haya algo que me moleste de él. Estoy cansada de su impuntualidad. Estoy cansada de su incapacidad mental para conectarse emocionalmente conmigo y ponerse en mi lugar. Estoy cansada de siempre tener que ser la que aparenta amar más. Estoy cansada de ya no saber cómo hacer para que entienda que el amor no se dice ni se hace, sino que se demuestra. Estoy cansada de que nunca tenga tiempo para mí, y yo siempre tenga tiempo para él.

Estoy cansada de escribir sobre él. Estoy cansada de que me digan que antes se me veía más enamorada. Estoy cansada de sentir que el resto tiene razón. Estoy cansada de mirar atrás (muy atrás) y ver que todo era mejor. Estoy cansada de soñar con casa, familia, hijos, Adam, mientras todas mis amigas ya tienen eso. Estoy cansada de tratar de convencerme de que aún tengo tiempo para esas cosas. Estoy cansada de sentir que ya no quiero esperar más. Estoy cansada de pensar que soy la única que piensa en el futuro.

Estoy cansada de culpar a Adam por todo. Estoy cansada de tener siempre la razón. Estoy cansada de escuchar disculpas. Estoy cansada de parecer neurótica. Estoy cansada de renegar. Estoy cansada de los pleitos. Estoy cansada de no poder decir que la paso de puta madre los fines de semana. Estoy cansada de que todas las parejas se vean más felices que nosotros. Estoy cansada de no emocionarme al verlo. Estoy cansada de preocuparme por que algún día lo note y me deje. Estoy cansada de no tener el valor para dejarlo primero, o las ganas de hacerlo. Estoy cansada de no saber lo que realmente siento.

Estoy cansada de su familia. Estoy cansada de que el estúpido de su hermano solo me trate como gente cuando Adam está cerca. Estoy cansada de los comentarios idiotas de su vieja. Estoy cansada de la burla de hombre que es su viejo. Estoy cansada de sus primos buenos para nada, sangrones, inestables, etc. Estoy cansada de sus imbéciles amigos. Estoy cansada de opinar que Adam es probablemente la única persona cuerda de su entorno (o quizás no). Estoy cansada de temer que se convierta en su viejo, o que piense que me parezco a su vieja. Estoy cansada de horrorizarme pensando que con esa familia se relacionarán mis hijos.

Estoy cansada de su trabajo. Estoy cansada de ver cómo le encanta ser absorvido por él. Estoy cansada de escuchar largas peroratas acerca de cómo le va en la oficina. Estoy cansada de sentir que para él lo más importante es su chamba. Estoy cansada de pensar que debí hacer como Adam, y buscar mi superación personal en vez de concentrarme en nuestra relación. Estoy cansada de sentir que se me fue la vida amando a ese idiota.

Estoy cansada de sentir que doy todo y recibo muy poco. Estoy cansada de pensar que podría estar con alguien mejor, pero que simplemente no quiero. Estoy cansada de no saber cómo escapar, y ni siquiera saber si deseo hacerlo. Estoy cansada de pensar que quizás odio a Adam un poquito.

Estoy cansada de Adam. Realmente cansada.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Sucesos de la semana

Lunes
Entrenador: ¿Hace cuánto que no vienes al gimnasio?
Lo: Desde abril.
Entrenador: Ok... Por favor, las que están retomando el entrenamiento de spinning o recién empiezan, hagan los ejercicios sentadas en la bicicleta.
Lo: ¡Naaaaah... ! Yo me paro, estoy en buena forma, yo sí puedo.
Entrenador: (Diez minutos después) ¿Que pasó, ya te cansaste?
Lo: ...

Martes
Lo: ¿Me acompañas a comprar un regalo para Ana?
Mamá: ¿Por qué? ¿Es su cumpleaños?
Lo: No, en realidad el regalo es para su futura hija, su baby shower es este jueves.
Mamá: Ah... claro pues, está embarazada.
Lo: Sí. Estoy pensando en comprarle un vestido bonito, o un bolso para...
Mamá: ¿Y ustedes cuándo?
Lo: ...

Miércoles
Amiga: ¿Vas a ir a la cena hoy?
Lo: Claro, ¿a qué hora vas a ir tú?
Amiga: Alrededor de las 9:30.
Lo: Chévere, yo planeaba también caer más o menos a esa misma hora.
Amiga: Bacán pues, si quieres te paso recogiendo.
Lo: Ah no, no te preocupes, voy a ir con Adam.
Amiga: ...

Jueves
Invitada en el Baby Shower de Ana: Oye, y ya en serio... ¿ustedes cuándo?
Lo: ...

Viernes
Mejor amiga: (Al teléfono) ¿Y qué tal, qué planes para hoy?
Lo: La verdad, ninguno.
Mejor amiga: ¿No irá Adam a verte?
Lo: No.
Mejor amiga: ¿No van a salir a ningún lado?
Lo: No.
Mejor amiga: ¿Se han peleado o algo así?
Lo: No, lo que sucede es que los viernes el tiene clase hasta tarde y sale demasiado cansado, así que se va defrente a su casa.
Mejor amiga: Ah... ¿Segura que no se han peleado y no me quieres contar?
Lo: ...

Sábado
Mejor amiga: ¿Y qué tal amiga mía? ¿Cómo sigues? ¿Te amistaste con Adam?
Lo: ...

Domingo
Adam: (En un mensaje de texto) ¿Ya estás durmiendo?
Lo: (Veinte minutos después) Lo estaba... ¿qué pasa?
Adam: ¿Me extrañas?
Lo: ...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Sí, Dios... ¡muy gracioso!

Cuando era niña conversaba contigo a cada rato, ¿recuerdas? hasta me tildaron de loca por eso, y hubiera terminado en el manicomio de no ser por esa monjita que resultó estar más tronada que yo. Conversábamos mucho y más de una vez juraría que me respondiste. No con palabras, no, tú no usas eso, pero sí con sonidos, algo así como una canción con la letra precisa para lo que sentía en ese momento, o unos pajaritos volando sobre mi cabeza y haciendo un ruido de aleteos y un piar incesante cuando me sentía sola o aburrida. Y entre conversación y conversación, yo pedía y pedía todo lo que quería tener en vida, manifestándome como alguien que se proyectaba a tan corta edad.

Y no siempre me dabas gusto en todo lo que pedía, después de todo no eres el genio de los tres deseos. Lo que hacías era darme lecciones acerca de lo que realmente necesitaba. Como esa vez que te pedí un perro de raza para lucirlo con mis amigas, y lo que obtuve fue un chusquito de color negro, lleno de pulgas y garrapatas, que se ganó mi corazón y me hacía sentir buena gente cada vez que lo veía y recordaba el basural del cual lo habíamos rescatado. O como esa otra vez que te pedí una BMX para Navidad, y no me la diste, y me decepcioné en silencio abrazando la Barbie que en su lugar recibí, la misma con la cual me consolé al ver que nadie más la tenía, y que me acompañó a ser testigo de como una de mis mejores amigas se accidentaba mientras pedaleaba su BMX cerca a una autopista.

Así aprendí que a la larga no era necesario pedirte nada, pues tú sabías bien qué era lo que me hacía falta. Sin embargo, la última vez que conversamos largo y tendido, te pedí por Adam. Rogué por un Adam distinto, que fuera capaz de hacer despertar en mí todo aquello que sentí por él alguna vez, que lograra opacar sus errores con gentileza, y que se convirtiera nuevamente en mi compañero de vida, ese con quien soñaba y en cuyos brazos pasaría las noches que me quedan en este planeta. Pero ¿eso obtuve? No exactamente.

Adam ha sido capaz de despertar en mí todo aquello que sentí por él alguna vez, incluído el aburrimiento por la rutina que nos atormentaba antes de tanto drama, hasta el punto de hacerme extrañar nuestras peleas de telenovela de vez en cuando.

Adam ha logrado opacar sus errores con gentileza, tanto así que ahora es capaz de quebrar mi voluntad y jugar con ella, hacerme esclava de mis propias debilidades relacionadas a él, y disfrutarlas a nuestro antojo, o mas bien al suyo. Peligro.

Adam se ha convertido nuevamente en mi compañero de vida, de manera que ya olvidé cómo vivir sin él, y cómo moverme en el mundo sin tenerlo a mi lado, y es por eso que otra vez perdono sus errores sin que él me lo pida, y corrijo sus fallas con la esperanza de convertirlo en ese hombre perfecto que al parecer no quiero que sea, sino qué aburrido.

Ahora lo veo en mis sueños, y en mis pesadillas también. Y muchas noches he pasado en sus brazos, y así será el resto de nuestra existencia, eso es lo que él dice, incluyendo las noches de insomnio.

Buen chiste, Dios.

viernes, 31 de octubre de 2008

Traicionero

La primera vez que te vi, me gustaste. Me atrajiste. Fue instantáneo, el solo fijar mis ojos en ti me hicieron saber que eras para mí, que debía tenerte conmigo. No fue dificil, aunque me costó mucho, parecía que me hubieras estado esperando, y pronto te hice parte de mi mundo, al cual te acoplaste perfectamente. Pronto nos convertimos en uno.

Siempre a mi lado, no tardé en descubrir cuánta falta me habías hecho todo este tiempo. Llegué a sentir que estar sin ti era como perder un brazo o una pierna, era como aislarme del mundo, era perderme en el limbo, llegué a preguntarme cómo había sobrevivido tanto tiempo sin tenerte a mi lado. Y es que realmente te necesitaba en mi vida, y recién me había dado cuenta.

Inevitablemente te comparé con otros, ya abandonados en el pasado. Sí, reconocí cuánta ventaja les llevabas, eras mejor, mucho mejor, y después de ti ya no querría a otro más. Pensé mil veces si habría uno mejor que tú, la respuesta siempre fue no, no y no, imposible, tenías todo lo que yo esperaba de ti, llenaste mis espectativas, si hubiera otro mejor simplemente no sería igual. No serías tú.

Te convertiste en mi complemento, y tanto te metiste en mí que todos me conocían gracias a ti, te volviste mi "identificador". No me importaba, me sentía orgullosa, quería que todos lo supieran, pues eras mío, solo mío. De nadie más. Y así te cuidé, me preocupé por ti, cada vez que me necesitaste estuve ahí para ti, igual como siempre estuviste para mí. No quiero sonar materialista, pero incluso gastaba mi dinero en ti, comprándote todo lo que necesitabas sin que lo pidieras, y lo que no también, pues me alegraba verte bien. Y en tu peor momento también estuve ahí, y te esperé cuando debiste alejarte, para luego verte regresar completamente renovado.

Pero siempre has sido traicionero, me has hecho pasar por largas penurias, largas esperas, ausencias interminables, de las cuales eras frío y distante testigo, inmutable, incapaz de consolarme, más de una vez me has hecho enfrentar personas que no esperaba, me has interrumpido en mis momentos importantes, me has dejado aislada sin opción a comunicarme con nadie, me has fallado cuando más te necesitaba, me has traido malas noticias cuando peor me sentía, has sido portador del mal agüero, y causa de conflictos. Fuck you. No eres más que un maldito celular.

Espero noviembre con ansias. Ya quiero que acabe octubre. Su costumbrismo, nacional o importado, me ha llegado a hartar. No quiero turrones, ni calabazas, ni procesiones, ni trick-or-treating, ni peñas criollas, ni fiestas negras en algún discobar con trago incluido. Hoy hago huelga, hoy me rebelo ante octubre en su último día, hoy me quedo en casa a hacer nada y todo. Así es, nada y todo. No quiero sentirme obligada a salir de casa para demostrarle al mundo que no he muerto socialmente. Tampoco quiero ver a Adam. Hoy quiero una cita conmigo. Hoy quiero apagarte, celular.

viernes, 24 de octubre de 2008

Control Parental

Cuando era pequeña, mamá y papá me enseñaron los "básicos" que uno debe saber en la vida: no meter los dedos al tomacorrientes, mirar a ambos lados antes de cruzar la calle, nunca hablar con extraños... cosas así. Gracias a sus enseñanzas fue que sobreviví estos 26 años, ya casi 27. Eso no quita que en algún momento me haya cuasi-electrocutado, un carro haya frenado en seco por no arrollarme y algún extraño me haya descrito con gráfica habilidad lo que quisiera hacerme a la tierna edad de 10 años. Aún así sigo acá, presente en el mundo, y eso se los agradezco. Sin embargo hay algunos "básicos" que olvidaron enseñarme: como ser feliz en pareja y no cometer un asesinato en el intento.

Mis padres siempre tuvieron una relación que se podría catalogar de "ejemplar". Sí, peleaban, pero sabían bien cómo encerrarse en su habitación para granputearse entre susurros, supongo. Mi hermano y yo nos enterábamos de sus peleas gracias a sus caras de póker durante la hora del almuerzo. Solo por eso. Nunca durmieron separados, nunca se fueron a golpes, nunca aparecieron terceros, nunca nos visitaron hermanos escondidos por otras ciudades, nunca se fue alguno de casa... en fin, de no ser porque tal vez tuvieron sus dramas en secreto, opinaría yo que debe haber sido la relación más aburrida del planeta. Y es que, aceptémoslo, los conflictos son a veces como la pimienta del pollo.

Entonces, ante tanta "normalidad" probablemente terminé pensando que solo bastaba moverse con la corriente sin necesidad de esquivar baches de ningún tipo para tener éxito en pareja. Así, si me provocaba ser cariñosa, lo era, igual si me provocaba ser comunicativa, atenta, neutral o sexy. Y así, fui catalogada más de una vez de melosa, habladora, hostigante, indiferente o regalada.

Mamá siempre tuvo, tiene y tendrá algún consejo guardado bajo la manga ante algún problema con Adam. Papá siempre ha sido del tipo distanciado: escucha, se muestra empático, pero no juzga ni se atreve a dar consejos. Apela a mi propio criterio, lo cual dicen los expertos que es mejor. Pero madre es madre, y la mía se moriría de angustia si no pudiera opinar.

Los padres de Adam son otra historia. Mientras los míos son unos Ingalls, los de Adam son unos Bundy. Ningún extremo es bueno, dicen, pero definitivamente el mío es más bonito :)

viernes, 17 de octubre de 2008

Mi ortodoncia

El día que decidí ponerme brackets no pensé en Adam. Miré mis dientes en el espejo detenidamente, uno por uno, perlita por perlita, y recordé al huracán Katrina. Tan desastrosos estaban. Bueno, para ser sincera, no tanto, pero esos son los efectos del espejo. Como ver un grano donde solo hay un poro. Algo así. Además encontré la excusa perfecta: me mordía, y eso no es broma. A veces, cuando hablaba me mordía. Cuando comía me mordía. Incluso sucedió una vez que desperté y me había mordido. Algo que ver con los caninos salidos, mordida de perrito shitzú fue el profesional término que utilizó el doc. O mas bien el or.

La tortura fue lenta, felizmente. He visto casos en los cuales colocan todo el enjaulamiento de una sola y realmente duele. Cita a cita se me fue colocando algo nuevo. Y a medida que me iba acostumbrando, venía otro aparatejo más para torturarme hasta la insensibilidad. Es increíble como hay partes clave del cuerpo que no pueden ser lesionadas en lo más mínimo porque joden... Por ejemplo, una herida en la planta del pie. Una vez tuve un accidente y me hice un corte profundísimo en la espalda, y mi único problema fue acostumbrarme a dormir boca abajo, que a la larga es rico. Y otra vez pisé un chinche que estaba en el piso mientras caminaba sin zapatos por mi casa. Fue irónico como esa pequeña heridita me hizo cojear durante días, y se hinchaba, se hinchaba, se hinchaba, se infectaba, se le salía la costra, se hinchaba, jodía, jodía, jodía... una pequeña heridita. En fin. Volviendo a mi boca.

En la primera cita me colocaron unas ligas, que también son conocidas como separadores, porque tienen la función de abrir un espacio entre las muelas para que pueda entrar lo que me pusieron en la siguiente cita cuatro días después: las bandas de metal. Como su nombre lo dice, son unas bandas hechas de metal (duh!) que rodean cada una a una muela final (en mi caso solo me pusieron dos bandas: una en cada muela final superior) y que tienen un tubito al costado, que es donde irá insertado el cable o arco. Las ligas me hicieron doler las muelas, las bandas me produjeron llagas en la parte interna de las mejillas, pero lo que vino después fue lo peor.

En la tercera cita, el ortodoncista echó un ácido en cada uno de mis dientes, uno por uno, para remover el esmalte, luego les echó resina, que es con lo que se adhiere el bracket, y a la cual le dio un flash de luz azul que por alguna razón el no miraba y yo sí. Después de llenar mi sonrisa de cuadraditos plateados, los traspasó con el arco, el cual sostuvo con ligas transparentes. Listo.

Cuando Adam me vio no dijo gran cosa. Tampoco lo hizo cuando se cortó el labio tratando de besarme. Ni cuando le dije que debía despedirse del sexo oral por un tiempo. Ni cuando empecé a hablar gracioso. Ni cuando en una cuarta cita me colocaron un separador de mordida y quedé con la boca abierta, literalmente. Se había convertido en un mudo testigo de mi sufrimiento, y tal vez en secreto sufría conmigo.

Eso lo descubrí el día en que no pude comer nada de lo que había en casa. Tenía la boca llena de raspones, los labios resecos y cortados, los dientes y muelas se me movían con cada mordida, no podía masticar y estaba de mal humor. No dijo nada. Salió por la puerta y lo maldije por ser tan indiferente. Pero a los diez minutos volvió con una sopa instantánea de fideos, una lata de atún y una sonrisa que decía "Felicítame porque soy un niño bueno y considerado". Esta comida es blanda, dijo, no tendrás problema en comerla. Y así fue.

A veces pienso que Adam es bipolar.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Solo una noche

Tocó la puerta de mi casa y cuando abrí, me observó con detenimiento. Sí, me veía bien, pero probablemente se estaba preguntando por qué me había arreglado tanto si en pocos minutos estaría toda descompuesta e irreconocible. Hombres... pensé, no entienden estas cosas. Subí al taxi que nos esperaba afuera. Buenas noches, saludé, usted será nuestro cómplice hoy, musité en mis adentros. No recibí respuesta. Llévenos al hotel X, dijo Adam. ¿A dónde? preguntó el taxista, ah... ok, dijo después de que Adam se lo tuvo que repetir. "Ah... ok" retumbó en mi timidez durante el viaje.

Mientras el taxi avanzaba, Adam pasó su brazo por mis hombros. ¡No! le dije, no quería contacto físico hasta que llegáramos a donde debíamos llegar. Me miró raro, con cara de what the fuck, así que le permití abrazarme, después de todo matar la pasión tampoco era la idea. Mientras avanzábamos, el taxista me observaba ocasionalmente por el retrovisor. Tal vez está pensando que soy una chica "de esas", o tal vez está tratando de adivinar mi edad, pensaba yo con cada mirada, tal vez piensa que soy la trampa y por eso me llevan a un lugar de estos.

Finalmente arrivamos a nuestro destino. Unas inmensas luces de neón deletreando un nombre sinuoso hacían imposible disimular a qué habíamos ido, y pretender que éramos, tal vez, un par de viajantes recién salidos de un vuelo nocturno y con ganas de dormir, solo dormir. Adam bajó del taxi y se despidió con un "Buenas noches". Buenas para ti, habrá pensado el taxista, ¡qué horror!

Entramos y nos recibió un soñoliento jovencito. La palabra "Hotel" tenía tres estrellas a un costado. Y más abajo, un aparador con botellas de agua, cervezas y condones a la venta. Y también frituras y galletas. No, no quería estar ahí cuando Adam pidiera un paquete de Durex, así que pedí las llaves de la habitación y lo dejé haciendo los pagos respectivos en recepción. El sonámbulo se asombró de mi apuro, y mi profunda personalidad puritana temió que otra opinión equivocada hacia mí hubiera surgido en la cabeza del muchacho para sumarse a las del taxista.

Avancé por el pasillo del segundo piso. Debo admitir que era un hotel bonito. Había un pequeño lobby con muebles forrados y un centro de mesa con flores. Habían espejos con borde de pan de oro y plantas decorativas. Las cortinas se veían limpias, y la alfombra también. De pronto ya no me sentí tan incómoda y el ambiente ya no se sintió tan extraño.

Seguí caminando, y percibí una bullosa orquesta de gemidos y alaridos. Definitivamente la estaban pasando bien. En menos de un minuto enriquecí mi vocabulario kinky para usar en cama. Algunas parecían estar siendo torturadas, otras eran del tipo quejoso y no querían que les hicieran nada, pero lo recibían todo. Otras hacían silencio mientras escuchaban a su pareja darse ánimos a sí mismos. No pude evitar reir por dentro, realmente las mujeres somos unas actrices.

Llegó Adam antes de que pudiera yo encontrar la habitación. Intentamos a tientas abrir la puerta en la oscuridad. Cuando finalmente entramos, un fuerte olor a ambientador nos golpeó como ola en la cara. Prendimos las luces y observamos el lugar. Tenía solo lo que necesitábamos: una amplia cama con un espejo al costado (oh yeah!), una mesa de noche con un cenicero encima, una banca para colocar nuestras cosas y dos control remotos: uno para el aire acondicionado y otro para el TV. Una puerta que daba al baño. Una ventana que daba a la calle. Nada más. Nos tomamos unos minutos para acostumbrarnos al lugar. Y, como diría Kevin Arnold, entonces sucedió.

Adam atenuó las luces y se acercó a mí. Juntos cerramos los ojos y todo a nuestro alrededor cambió. Se calló la orquesta de gemidos, el olor a Glade no nos atormentó más. De pronto estábamos en el Hilton, y ninguna cama nos parecería más suave que esa.

viernes, 3 de octubre de 2008

Chateando

X: No es por nada... pero Adam me cae mal.

Lo: (Sonrisa estúpida animada) Por qué??

X: Por todo lo que cuentas.

Lo: Bueno, tenemos discusiones y diferencias, pero acaso no todas las parejas las tienen?

X: Sí, pero ustedes baten récord...

Lo: (Ojitos desconfiados y pensativos animados) Tal vez esa sea la impresión que estoy dando, pero en realidad Adam no es malo.

X: Tal vez sólo posteas cuando estás de malas...

Lo: Algo así...

X: Como una catarsis...

Lo: Creo que así se llamaría.

X: Deberías escribir algo bueno de vez en cuando.

Lo: (Carita animada de descuadre) Ah?

X: No digo que escribas mal, sino que deberías escribir algo bueno de Adam.

Lo: Tiene muchas cosas buenas, pero si escribiera de todas ellas entonces el blog quedaría muy meloso.

X: (Carita pensativa animada) La verdad, si lo pienso bien, puede que tengas razón. El estar enamorado es bastante censurado en nuestra sociedad.

Lo: Meaning?

X: Me refiero a que cuando una pareja se pelea es "normal", pero cuando a una pareja le va bien, los dos son unos pisados, o tal vez no van a durar juntos, o todos los miran raro, como si estar enamorados tuviera algo de malo.

Lo: Curioso que digas ese término... "pisados".

X: Te lo han dicho?

Lo: Miles de veces.

X: Ves a lo que me refiero?

Lo: (Muñequito animado saltando y gritando que SI!)

X: Y Adam nunca ha leído el blog?

Lo: Leyó la primera temporada, luego cambié de dirección para evitar que siga entrando, sin embargo eso no está garantizado.

X: Y qué te dijo cuando lo leyó?

Lo: Algunas partes le gustaron, otras prefirió no leerlas...

X: Como cuál? "Infidelidad"?

Lo: No sé si habrá llegado a esa, pero mencionó "Un cafecito".

X: Ahhh... Oye, y cómo así decidiste perdonarle su infidelidad?

Lo: (Tonadita musical) "Todos vuelven a la tierra en que nacieron..."

X: Jajaja... Y no te ha vuelto a hacer otra?

Lo: No que yo sepa, tal vez dentro de un año me entere.

X: Quieres que te de una opinión?

Lo: Dale.

X: Yo creo que eso de la religión es una pose.

Lo: Cómo así?

X: Osea, quiere hacerte creer que es ahora todo religioso para que concluyas que es un buen chico y que no te va a volver a sacar la vuelta de nuevo.

Lo: Eso suena muy poco a algo que él haría.

X: Cómo sabes? Y no me digas que es porque lo conoces, tú misma mencionaste en un post que sientes que estás con un desconocido.

Lo: Touché!

X: Jajaja... Y ahora ya en serio, sus nombres son realmente Lo y Adam?

miércoles, 1 de octubre de 2008

Un año sin lunes

Solía pensar que yo era una persona simple. Durante años me convencí a mí misma que tenerme contenta no costaba mucho. Una tarjeta echa a mano en el día de San Valentín, un globo rojo amarrado a mi ventana al despertar, la visión de flores durante la noche... no se necesitaba gran cosa para sacarme una sonrisa. Sin embargo, los mismos años me han hecho notar que no todo está tan resumido dentro de mi cerebro. Sí, aún mantengo el alma de poeta que se conmueve con un rayo de sol pasando entre las hojas de los árboles, pero esa sensibilidad a flor de piel también hace que mi corazón sea de lo más complicado.

Proclamé mi independencia a inicios de Setiembre, y declaré mi derrota a mitad de mes. Como verán, no soy muy constante con mis propias promesas. Todos los lunes de cada año dejo de fumar, empiezo una dieta, salgo a correr en las mañanas, ya no miento para encubrir mis flojeras, mantengo mi cuarto arreglado y me dedico más a mí misma y menos a los demás. Y todos los martes vuelvo a prometer que lo haré el lunes siguiente. Convivo con mis propias debilidades día a día, sin hacerme problemas. Aceptando, por ejemplo, que jamás seré modelo de portada, por lo que un kilito de más no pondrá en juego mi existencia tal como la conozco. O que tal vez de nada sirva protegerme del cáncer al pulmón y no fumar, ya que bien podría morirme ese mismo día en un accidente de tránsito sin haber tenido el privilegio de un último puchito. Excusas y más excusas, todas apropiadas, acomodadas en mi raciocinio, redactadas mentalmente con cuidado, para evitar mis propias objeciones.

Aquí debería ir un "pero ya no más", sin embargo, me conozco. Seguiré en las mismas, así soy yo. Seguiré haciéndome promesas que no podré mantener por más de una semana, seguiré torturándome con mis propias inconstancias y consolándome con el hecho de que a la larga soy humana como el resto, y todos las tenemos. Seguiré admitiendo de boca para afuera que no necesito a Adam en mi vida, pero a la primera que lo extrañe lo buscaré y terminaré llendo a misa con él.

Si, en definitiva, quiero despertar un día en un año sin lunes.

sábado, 27 de septiembre de 2008

La manzana de Adam

El nuevo Adam no bebe ni fuma. El nuevo Adam me envía mensajes de texto, me manda correos de amor, me dice que me extraña, me mira a los ojos y me dice que me ama, agradece a Dios por la dicha de tenerme a su lado. El nuevo Adam sabe que jamás nos separaremos, porque Dios ha decidido nuestro destino incluso antes de conocernos, y ese es que estemos juntos. El nuevo Adam hace el amor como si fuera un ritual religioso de adoración física. El nuevo Adam camina conmigo de la mano, sonríe al verme porque soy la mujer de su vida ante sus ojos. El nuevo Adam es todo paz y todo calma, y sabe rescatarme cuando empiezo a perderme entre mis propias angustias.

El nuevo Adam jamás miraría a otras chicas, porque aprendió de su error y ha prometido ante mí y ante sí mismo que nunca volverá a lastimarme, ni así ni de ninguna otra manera. El nuevo Adam no vive para trabajar, trabaja para vivir y tiene metas claras. El nuevo Adam hace planes, sí, conmigo, y sueña, sí, también conmigo. El nuevo Adam mira niños e imagina que algún día tendremos unos propios que se parecerán a mí y a él. El nuevo Adam es respetuoso, cumple su palabra, no miente y siempre tiene buen humor. El nuevo Adam es la apoteosis manifiesta de la idealización femenina del hombre perfecto. Y yo lo jodí. Le di a morder la manzana.

Un día el nuevo Adam me mandó un mensaje de texto donde me llamaba "capullo de primavera" (?), y le dije que no era necesario que me dijera cosas así cada cinco segundos. Nunca más lo volvió a decir, salvo algún momento intensamente emocional.

Otro día nos cruzamos con un chico por la calle que nos pidió dinero, a mí me pareció un fumón y no se lo di, el nuevo Adam pensó que tal vez podría estar en apuros, así que le dije que no por ser religioso activo tendría que pensar como un iluso (auch!). La siguiente mendiga con la que nos cruzamos también se quedó con las manos vacías.

Y ayer viernes me fui a casa de mi jefa a celebrar su cumpleaños. No llevé a Adam, porque la verdad era una celebración a la cual solo asistiría gente de mi trabajo (y efectivamente así fue), y no me parecía dable llevar compañía. Acordamos vernos después de la reunión, pero esta se puso tan animada que decidí quedarme y mandarle un mensaje de texto prometiendo llamarlo luego. Cuando lo llamé no estaba de muy buen humor.

Hoy es sábado y no veré a Adam. Se va con sus amigos del trabajo porque es cumpleaños del gerente general y no me va a llevar. Supongo que está bien, me trae un poco de vuelta al Adam que conocía antes, supuestamente lo que yo quería. Pero por alguna razón, el nuevo Adam me estaba empezando a gustar.

domingo, 21 de septiembre de 2008

¡Ay Dios...!

>Subject: Una cosa más...
>Date: Thu, 18 Sep 2008 10:30 p.m.
>From: Adam
>To: Lo
>Y discúlpame que te lo diga pero ¿me podrías decir que es Justicia para ti? ¿volver con rencores tontos y ocultos? he cambiado, SI... y sí, te he pedido tiempo para encontrarnos a nosotros mismos como personas y como pareja, no hacer las cosas bajo nuestra propia prudencia. He CAMBIADO, PERO HE CAMBIADO PARA BIEN!!! Y ahora te amo y respeto más que antes. Si nuestro amor es real no podrá morir, y tú y yo estaremos nuevamente juntos, ¿es que acaso si no nos amaramos y ya habiendo terminado nos estaríamos escribiendo ahora? El amor verdadero no es racional, sale del corazón. El amor es comprensivo, no jactancioso, es sufrido, es benigno. Dios es el que pone el sentimiento noble de hablarte con la verdad sin mentiras ni medias tintas, ni poses, desde que he aceptado a Dios en mi corazón he descubierto que mi amor por ti es un amor bueno y agradable a Dios. Voy por un sitio y tu estás en mí, me acuesto y estás en mí, me levanto y tu sigues en mí. A pesar de que la ruptura ha sido física en la parte más esencial y fundamental que es el amor, es allí donde más fundido estoy en ti.
>Si tu comprendieras el por qué de mi deseo de cambio quizás no me juzgarías como me juzgas, lo hice porque estoy frente a una gran mujer que merece ser tratada con ese amor sincero y genuino que solo DIOS puede poner en el corazón del hombre, está de más decir que me conoces demasiado y sé que mis ideales van mas allá de una relación de novios y aunque estemos separados yo estoy seguro que tú y yo formaremos ese hogar que hemos idealizado siempre, cuyo nombre es Adam y Lo. La única fuente de inspiración que tengo es el amor que Dios puso en mi corazón, ese amor que desea lo mejor para ti y para mí y que nos invita a sumirnos en nuestro pequeño y gran mundo en el cual no hay mas protagonistas TAN SOLO TU Y YO. Con esto te digo, con el merecido respeto, que nuestras familias no cuentan para nosotros.
>Yo estoy muy sorprendido que a estas horas todavía me encuentro en mi trabajo y pese a que formalmente ya nada nos una (porque eso es lo que increíblemente nos hemos dicho) todavía me encuentro pensando en ti, muy animado de poder escribir estas líneas y decirte cuanto te amo, de lo cual no me avergüenzo, no está en nuestra competencia ni en nuestra facultad el decirnos siquiera que miraremos otro sendero porque ese sendero ya está trazado.
>Con amor,
> Adam

> Subject: RE: Una cosa más...
> Date: Thu, 18 Sep 2008 10:35 p.m.
>From: Lo
>To: Adam
>Si me amas, ven por mí. No digo que vengas a mi casa, solo ven por mí. Si sabes que te amo, entonces sabrás que aunque lo he negado y he tratado de aparentar que no es así, te sigo esperando. Y no, no te juzgo, aunque eso parezca, este medio tan impersonal impide que se exprese todo como debe ser expresado. Y no sé de qué rencores hablas, en caso te refieras a mí, a menos que estés hablando de ti. Te amo Adam, ven por mi, no es justo que me hagas esperar.

Y vino.

Pero cinco días después todas las canciones enojadas de Limp Bizkit se tornaron tan convenientes y adquirieron mucho sentido. Adam no es el mismo, eso está claro y yo ya no sé cómo reaccionar. Ahora es un arrogante religioso de mente cerrada... ¿se puede amar a alguien tan distinto a uno? En esencia, en el fondo, muy muy en el fondo sigue siendo ese chico que conocí hace nueve años. Sigue ahí y no sé cómo sacarlo. Respeto su fe, pero su nueva actitud me tiene frikeada. ¡Qué hacer! ¿Un strip tease al ritmo de alguna tonada de Marilyn Manson?

Naaaa... Mejor paciencia y a esperar lo que se viene.

martes, 16 de septiembre de 2008

Se admiten opiniones...


> Subject: Escúchalo
> Date: Mon, 15 Sep 2008 07:53 p.m.
> From: Adam
> To: Lo
> <>
> Esta tarde estuve pensando en ti, y escuché y decidí enviarte esta canción...
> Tal vez lo que quieras sea olvidarme, pero en estos momentos te tengo muy presente Lo y oro por ti a diario, me encantaría estar viviendo lo que estoy viviendo a tu lado, como siempre...
> Te extraño mucho.
> Cuídate mucho por favor... y como te dije por celular: lamento lo cretino que fui tantas veces...
> Cuidate, ok. Eres una mujer maravillosa.
> Adam

> Subject: RE: Escúchalo
> Date: Mon, 15 Sep 2008 10:43 p.m.
> From: Lo
> To: Adam
> Adam, tú fuiste quien decidió que no quería estar conmigo y me quiso poner "en espera". Yo simplemente he renunciado a esa segunda parte de tu plan, seguí adelante y decidí alejarme para que todo se me haga más fácil. Escuché uno de tus mensajes de voz, el que dejaste ayer, y no se entiende lo que dices, solo algunas palabras. No he podido escuchar tus canciones porque al parecer están mal adjuntas y cuando las abro salen como si pesaran 0.0 kb y no suena nada. Me imagino que son canciones religiosas o algo así, y la verdad... no sé Adam, este cambio de religión tuyo no solo no me agrada sino que no lo apoyo, y la verdad has cambiado tanto que esta vez sí te digo con todas sus letras: no te reconozco. Primero eras el machito que quería hacer su vida por su lado, y para el cual yo era solo un accesorio. Ahora eres el chico religioso que ni siquiera se ríe de un chiste que tenga un "mierda" de por medio, cuando antes veías los videos de cualcerdo y te matabas de risa a mi lado. Supongo que tú estás satisfecho con "lo que estás viviendo" pero la verdad cuando empezaste con eso lo único que sentí fue que había aparecido una cosa más que no tuviéramos en común. Yo no podría participar en eso contigo porque simplemente no estoy de acuerdo con que hayas recurrido a otra iglesia para encontrar lo que la tuya no te daba... y no intento hacer con esto un paralelismo con alguna otra situación, simplemente es lo que es y no estoy de acuerdo, pero en fin, es tu vida y tú decides en ella, solo que, como dije antes, me apena porque esto es algo que tampoco habría podido compartir contigo.
> Nadie te está castigando por ser un cretino, es más, ni siquiera pienso eso de ti. Simplemente acaté al 100% lo que tú decidiste dejar a medias. Ya te dije antes que no era justo para mí, y la verdad siento que si lo que quisiste fue decirme Adios, debiste decirlo y ya, y no mantenerme "en pendiente" para cuando se te ocurra acabar con lo que sea que se te pasó por la cabeza para decidir eso. No soy un juguete Adam... creo que no necesito extender esa frase una vez más.
> No me digas que oras por mí, ni me mandes cadenas religiosas que probablemente hayas recibido de tu compañero, el que te jaló a los evangelistas. Me recuerdas a la disyuntiva en la que me pusiste cuando me contaste todo esto, pues hasta llegué a pensar que era Dios quien te alejaba de mí y me estaba castigando por algo. Yo hubiera querido algo distinto, pero lo hiciste imposible. Si lo que me mandaste fue una canción religiosa... pues no sé que prentenderías con eso, y si fue alguna canción romántica, la verdad tampoco sé para qué lo harías, pues tú me alejaste.
> Ahora no te quejes, Adam.
> Me despido, cuidate tú también.
> Lo.

> Subject: RE: RE: Escúchalo
> Date: Mon, 16 Sep 2008 07:18 p.m.
> From: Adam
> To: Lo
> Lo, lamento que tengas algunos conceptos errados,
> 1- Yo no decidí alejarme de ti, es mas te he llamado toda la semana, solo te pedí que le dieras tiempo a las cosas para que se calmen.
> 2- Yo no he cambiado, ni pienso cambiar de religión, es más, soy más CATÓLICO que nunca, pero me he encontrado conmigo mismo y eso me ha hecho ver las cosas de forma distinta. Lo, yo no ando buscando una religión sino que Dios entre en mi vida y en la de los míos. Y no sabes cuanto te he extrañado a mi lado en el templo y en la iglesia.
> 3- Cuando te pedí perdón por haber sido un cretino, no fue por este momento y porque no me quieras ver, sino por todas las cosas malas que he hecho durante estos mas de 09 años, por no darte paz y no ser una luz ni una ayuda real en nuestras vidas, me deje llevar por las cosas banales del mundo, me interesó la posición, el dinero, los amigos y no te brindé muchas veces el amor que una mujer tan maravillosa como tú se merecía.
> Para ser sincero esperaba que me entendieras un poco más, he abierto mi corazón en lo más íntimo contigo porque te considero mi compañera íntima, me acusas de “volverme evangelista” cuando eso no es cierto y si lo fuera esperaba que nuestro amor hubiese ido más allá de la religión. La verdad, sí te extraño mucho, encontré entre las cosas de mi cuarto las fotos de un viaje que tuvimos en los tiempos de la universidad, y entendí todo lo que habíamos vivido y luchado juntos, y si hemos estado juntos cuando encontramos lucha porque no permanecer juntos cuando encontramos paz. La decisión es de ambos Lo, de nadie más, es fácil perdernos pero es mas fácil aún encontrarnos.
> Cuídate mucho por favor, oro y pienso en ti todos los días.

Díganme qué piensan, en mi jardín ya no quedan más margaritas para deshojar.

domingo, 14 de septiembre de 2008

¡Quién lo entiende!

Hoy desperté y me sentí contenta. Triunfante. Vencedora. Capaz de todo. Logré mantener mi celular apagado durante una semana, en la cual también vencí la tentación de responder o tan siquiera leer a los mails de Adam, así como reinventé en blog hasta cambiarle de dirección para así evitar que él lo lea (hasta ahora no sé como lo encontró). Hoy me di el gusto de admitir que puedo hacerlo, puedo dejarlo atrás. Me felicité a mí misma, me di una palmadita en el hombro, me premié con un buen desayuno, corrí a la computadora, prendí el celular, y descubrí que solo puedo ser fuerte por siete días. He aquí lo que encontré y que fue enviado por Adam:

Dieciséis correos: cinco son cadenas religiosas enviadas solo a mí y no a una larga lista de ciber-creyentes (supongo que eso ha de significar algo... exclusividad, tal vez?), dos son canciones que él me dedica pero que no puedo escuchar porque están mal adjuntas (probablemente sean canciones sobre Cristo, y en estos momentos ando en una situación medio indefinida con Él), seis son informes del banco enviadas por Adam a todos sus clientes (entre ellos, yo) y tres (sí, solo tres) son correos insulsos sin pretexto aparente en los que Adam me pregunta cualquier tontería, como si tengo ya las fotos de algún evento o si recordé pagar la cuota de la tarjeta de crédito que tenía pendiente.

Tres mensajes de texto: dos para desearme buenas noches, y uno para invitarme a cenar.

Un mensaje de voz para confirmar que aún sigo viva, que no me he muerto, y que (hopefully) me sigo cagando por él (ja!).

Doce mensajes del operador para anunciar un total de diecinueve llamadas sin concretar.

Hay una cosa que yo no entiendo, y a ver si algún varón me lo explica porque tal vez me perdí de algo: si este sujeto me dijo que por ahora no "podía" estar conmigo por las diversas complicaciones existentes entre las dos familias ("no tengo complejo de Romeo ni tú de Julieta" fueron sus palabras exactas, auch!), entonces ¿para qué diablos me sigue buscando? ¿Será que el "por ahora" ya venció su plazo? ¿Debí prestarle más atención al "no poder" y no confundirlo con "no querer"? En fin, mi hallazgo encendió mis fuerzas, y ya que lo pude ignorar durante una semana, supongo que podré hacerlo otra más. ¿Cuál es la idea de todo esto? la verdad no lo sé, solo que se siente como eso que hace mucho tiempo debí hacer: mandarlo a pelar papas a ver si con eso deja de creerse el último helado en la playa.

Esto de su nueva religiosidad (se está volviendo evangelista, aunque el diga que no) me tiene medio peleada con Dios. Y pelearse con Él es bien bravo y hasta riesgoso. Por un lado respeto el hecho de que Adam haya decidido voltear su mirada hacia la cristiandad, pero por otro lado me da pica que sea por eso que ya no me mira a mí. No confundan mis palabras, no tengo nada en contra de los evangelistas, pero como católica se me hace muy difícil el tan solo considerar la posibilidad de volver con Adam si se convierte a otra religión. Digamos que si dejamos de tener eso en común, me la habrá puesto DEMASIADO fácil (sería un chau instantáneo y sin dolor). Ya muchos cambios para mi gusto, a estas alturas casi no reconozco al Adam de quien me enamoré.

Y es que, compréndanme, pese a lo amargos que han sido los últimos posts y que ha llevado a muchos a pensar que Adam es el tarado por excelencia, lo extraño, pues tuvo muchas cosas buenas. Extraño cuando pasábamos noches enteras conversando de nada, o de nuestros días, compartiendo ideas, haciendo planes, debatiendo sobre el mundo. Extraño ver los videos de CualCerdo junto a él y matarnos de risa de las palabras altisonantes. Extraño tomarme unas chelas en la playa a su lado y con los amigos de siempre. Extraño sus detalles, sus sacrificios, esas cosas que últimamente ya no podía ver.

A veces me torturo pensando que ya nada volverá a ser lo de antes, al menos para mí, que demasiadas cosas han pasado y no han pasado, que lo que fui se jodió. Como dijo alguien alguna vez, al final todo estará bien, y si no está bien es porque no es el final (creo que fue Jason Castro).

martes, 9 de septiembre de 2008

Proclamando mi independencia

Basta. Ya fue suficiente. Adam se pasó nueve años de su vida diciéndome que yo era con quien quería pasar el resto de ella... ¿para qué? para deshecharme como trapo viejo cada vez que tuvo una excusa durante los últimos 15 días. Y eso que no estoy mencionando su canita al aire ni su "sigue tu camino Lil'Lo"... ¡al diablo con todo!

Hoy proclamo mi propia independencia. Libre de estupidez, libre de rechazos, libre de andar como perro callejero mendigando por un mustio hueso seco. Libre. Libre de mí misma y de mis ilusión de una vida perfecta que solo sería tal si tuviera a Adam a mi lado... ¡ja! Libre de mis propios llantos por un tipo que nunca supo lo que tenía. Libre de esperar sus llamadas, revisar mi correo cada cinco minutos, prender el celular con la esperanza de encontrar mensajes suyos. Libre de todo eso. Y de mucho más.

Honestamente, ya me cansé. Ya me cansé de esperar a que a él se le dé la gana de estar conmigo. De disculparme por algo que no fue mi culpa. De pedir razones para esta separación. Ya me cansé de que él sienta que puede decir cuándo y dónde. E incluso decir "nunca" y "en ningún lado". Ya me cansé del sexo por compromiso. Ya me cansé de sus juegos, de su afán por controlarlo todo, y de esa manía suya de darme falsas esperanzas con la excusa de que "todavía me ama", para luego reubicarme en mi pantano pues no quiere confundirme... pleeeeease!!!

Cuando empecé este blog, pensé que en mi vida tenía todo lo que necesitaba. Porque lo tenía a él. Pero ahora veo que se necesita más que eso, ya que con él no siempre se podía contar, menos ahora. Es por eso que desde ya este blog tendrá un tono distinto. Ya basta de Adam y todos los dramas... es hora de expeler palabras por mi propia piel. ¿Si me arrepentiré luego? Quien sabe. Algunos predecirán que a la primera que Adam me diga que quiere volver a mi lado, correré a sus brazos y este blog se tornará rosa otra vez. Pues no. Ahora se trata de un cambio de actitud. Así volviera a estar con Adam, mi vida NUNCA MÁS se centrará en él. Lo dijo la psicóloga, es mi nuevo mantra.

Él tiene ahora en su vida todo lo que necesita. Irónicamente, no formo parte del paquete. Tiene a Dios, con Él le basta, y ahora llena mi bandeja de entrada con mensajes sobre Jesús y cuánto nos ama. En realidad respeto eso, pero que tirón de moños es recibir una cadena religiosa cuando en realidad lo que una espera es un "Te extraño". En algún sórdido lado de mi mente, llegué a flirtear con la idea de que todo podía ser una pantalla para nextearme lo más suavemente posible... naaah! no creo, aunque en concepto eso sea lo que haya pasado. Por eso, ya no más.

Adam me ha decepcionado... sí, de nuevo. Me ha roto el corazón tres veces este año (¿no me creen? cuéntenlas). No se supone que quien te ama te haga sentir así. Y bueno, una vez más lo repito: SE ACABÓ. Aunque debo agregar que hay algo en lo cual le doy la razón: nunca debimos volver si en realidad no lo había perdonado. No lo creía al principio, pensé que era cuestión de superarlo juntos. Pero ahora lo veo, en realidad esa fue nuestra sentencia de muerte.

Este año descubrí aspectos de Adam que dudaba existieran en él. Realmente sacó las garras. Y ahora, como si eso hubiese sido poco, vuelve a cambiar. Primero era el chico dulce, mi mejor amigo, siempre haciendo todo juntos, siempre apoyándonos en todo, soñaba conmigo así como yo con él. Luego se convirtió en el patán que solo pensaba en sí mismo, en su trabajo, que me ignoraba, que de pronto la pasaba mejor con sus amigos que conmigo, el machito, el galán. Y ahora es el chico espiritual, que no habla de otra cosa que no sea de Cristo, que lee la Biblia en las estaciones de autobus, que no fuma ni toma, y que el sexo fuera del matrimonio le duele hasta la médula espinal (curiosamente, el perdón no cuenta dentro de sus prácticas cristianas). A decir verdad, extraño mucho a mi mejor amigo.

Si tuviera una varita mágica, haría que todo volviera a ser lo de antes. Antes de los líos familiares, antes de los evangelistas, antes de los planes inexistentes, antes de descubrimientos dolorosos, antes de egos por los aires. Cuando todo era más simple, cuando se vivía el presente. Pero al fin y al cabo, no soy Harry Potter, la vida es lo que es, y así seguirá.

En fin, adios a Adam, digamos que Dios lo quiso así.

viernes, 5 de septiembre de 2008

¿Y ahora qué?

Dios está en todas partes, quien busca una señal de Él, siempre la encontrará.

Adam se fue otra vez. La verdad ya me estoy cansando. Después de nuestra tragedia shakesperiana, no ha habido luz verde para que todo vuelva a ser lo de antes. Adam odia a mi hermano, sus padres me odian, mis padres odian que sus padres me odien, yo odio que todos me odien, y mi hermano odia no haber podido golpear a Adam justo donde quería.

Ayer cené con Adam. Cuando me citó, pensé que nuestra conversación iría por otro lado. Pensé que me diría que, pese a los dramas, aún quiere estar conmigo, que me necesita a su lado para vencer todo este problema, que solo juntos podríamos demostrarle al resto que somos lo que somos y que no hay rencillas entre nosotros, y que luego todo caería por su propio peso y ambas familias serían tan indiferentes la una a la otra como antes, en vez de odiarse.

Pero no. No me llamó para eso. Quería disculparse en nombre de sus padres, ya que obviamente y en el corto plazo ellos no lo harían. Quería aclarar que ya estaba convencido de que yo no soy la causante de todo, y explicar la razón por la cual había permanecido tantos días pensando que sí lo era. Quería decirme que me amaba, pero que por ahora no podemos estar juntos, porque todo es "demasiado complicado" y hay demasiados roches pendientes. Quería hablarme de Dios y de cuánto lo necesitamos para salir de esta, pero no juntos, cada uno por su lado.

Baño de agua fría para mí una vez más. Mi relación con Adam se terminó, sí, otra vez. ¿Fue mi culpa? Me enorgullece decir que 100% no esta vez. Pero me frustra. No puedo estar con Adam porque su familia me odia y porque a la larga, Adam odia a parte de mi familia también. No tenemos complejo de Romeo y Julieta, eso anoche quedó muy claro. Y no puedo hacer nada al respecto, sigo pagando las consecuencias de un problema que no ocasioné yo.

Ahora Adam afirma que ese problema no tiene nada que ver con que no estemos juntos. Dice que tenemos muchos asuntos que resolver, como personas y como pareja. Irónicamente, él piensa que los resolveremos mejor y más rápido si lo hacemos por separado. Así es la vida.

Anoche cometí el último acto de patetismo al llorar al teléfono ante Adam para hacer cambiar su opinión. Hoy me levanté con los ojos hinchados y el orgullo herido. Y aún con ganas de llamarlo, más frustrada que nunca y sin ganas de ir a trabajar. Pensando que tanta continua amargura me está haciendo la vida más corta, y que Adam tal vez no sea para mí. No se supone que el amor deba ser así.

Adam afirma ver las cosas más claras ahora, dice haberse acercado a Dios. Dice poner todo en sus manos, pues tal vez yo no sea la mujer de su vida, y probablemente no seamos el uno para el otro después de todo. ¿Realmente Dios me está haciendo esto? No pensé que se llevara tan mal conmigo.

Amo a Adam, pero he estado tan expuesta a sus rechazos ultimamente, que ya no sé qué esperar. Tal vez sea momento de mirar hacia adelante sin contar con él. Tal vez sea momento de hacerme a un lado y seguir mi propio camino. Tal vez mi vida a su lado ya se acabó y no lo he visto. Tal vez no he terminado de darme cuenta que a la larga, Adam no me ama. Tal vez mi lucha no es contra mí misma, o contra sus errores. Tal vez hay una fuerza superior dándome por donde más me duele.

Tal vez mis pecados están regresando a atormentarme.

domingo, 31 de agosto de 2008

Maldita Verona

Hace algunos años, mientras conversaban en el balcón, Romeo y Julieta tuvieron una fuerte discusión por un motivo que ninguno de los dos recuerda ahora. En un momento de rabia, Romeo tomó a Julieta por los hombros y la tiró al piso. En respuesta, Julieta le dio la bofetada más fuerte que pudo salir de su pequeña mano. No se hablaron por días, pero con el tiempo la mejilla de Romeo y el trasero de Julieta sanaron, así como el orgullo de ambos, y todo fue perdonado y olvidado.

Pasados los años y en tiempo presente, Fer, hermano de Julieta, se enteró de lo que había ocurrido. Teniendo ya un rencor guardado por la reciente infidelidad de Romeo, y asumiendo que el empujón dado a su hermana había sido hace poco, partió a casa de los Montesco en una noche de beodez, dispuesto a defender su honor.

Pero ¡oh gloriosa metida de pata! al haber perdonado Julieta ese hecho hacía tanto tiempo, Romeo no tenía ni idea de lo que Fer le hablaba, o más bien, vociferaba, gritaba, espectoraba, lo que sea menos hablar. Pensó que, por haber tenido una pelea (sí, otra) con Julieta la noche anterior, ella había inventado eso y había enviado a su hermano en busca de sangre. La afrenta que se dio fue de lo más escandalosa, y mientras los indignados Montesco eran testigos de tal acto, condenaban secretamente a la pobre Julieta y a su inestable hermano.

Al día siguiente, Julieta se enteró de lo ocurrido. A pesar de aún estar molesta con Romeo, buscó contactarlo, a él y a los Montesco, para explicar que ella era inocente y pedir que perdonen a su hermano por sus embriagados impulsos, pero nadie le quizo hablar. Pasó dos días tratando de limpiar la imagen de los Capuleto, pero lo único que obtuvo fue el rechazo de los Montesco. Y también de su amado. Fer, tras darse cuenta de su error y al ver tan triste a su hermana, trató de buscar a Romeo, pero tampoco pudo dar con él.

Ahora los Montesco piensan que Julieta es una vil mentirosa, que su hermano es un borracho, y que el Sr. y la Sra. Capuleto son unos padres consentidores e irresponsables. Ahora los Capuleto resienten que los Montesco hayan juzgado tan rápidamente a sus hijos, sin darles una oportunidad para explicar lo ocurrido, y que los hayan ignorado y tratado tan mal cuando ellos buscaron arreglar el problema. Ahora Montescos y Capuletos tienen una guerra declarada, en nombre de los hijos.

Ahora Romeo permanece perdido en el limbo, al parecer por voluntad propia, y no hay forma de encontrarlo. Ahora Julieta no sabe qué piensa Romeo, se ha cansado de buscarlo, y su herido orgullo le repite una y otra vez que ya es hora de partir de Verona.

domingo, 24 de agosto de 2008

Falsa alarma

No hay planes. No hay proyectos. No hay nada. Mi paranoia, así como falsa, era innecesaria. Adam no tiene la más mínima intención de casarse en el corto plazo. O al menos eso aparenta... y muy bien. Vi señales imaginarias por doquier, me di el lujo de asustarme por las puras, el absurdo se apoderó de mi mente y terminé creando un mundo ilusorio en donde era yo quien podía sobrarse y decir "Todavía no". Y como la vida misma, todo terminó en un "plop!".

Según yo, era momento de desahuevarse. Poner las cartas sobre la mesa y hablar claro. Y firme. ¿Pasa algo o no? La respuesta fue breve. No. Sigue con tus planes por tu lado, querida Lil'Lo, porque por ahora todo está en cero entre nosotros.

Esta es la parte en la que yo debí haber dicho "Uf! de la que me libré", pero no. Por obvias razones, me sentí como zapato viejo. Me puse triste, me sentí frustrada, y en los últimos instantes de la conversación, me frikeé. Y es que a los casi 27 de edad y después de más de 9 años con este tipo, al menos esperaba un "El próximo año...", pero nada, un no rotundo y una conversación de más de dos horas fue todo lo que obtuve.

Los planes que Adam tiene son propios. Y cualquier referencia que haya hecho a un futuro juntos eran simples ilusiones, sueños, algo así como querer ganarse la Tinka sin haber comprado el boleto. Supongo que está bien que quiera superarse, y asumo que es sano que exprese sus ideales futuros frente a mí, pero ¿será que de verdad no se le ocurrió que yo podría estar "malinterpretando"?

Dice que tiempo nos sobra. Yo la verdad ya me aburro de vez en cuando. El aún tiene que alcanzar metas propias, pero ¿y yo? No es que mi meta en la vida sea casarme, simplemente que... como que ya es hora, pienso. Para otras cosas sí que hay tiempo.

Un sin fin de factores. Para empezar, el principal: me muero por Adam. Sí, es cierto, aún no puedo confiar en él, y a veces me saca de mis casillas con su estupidez, pero a decir verdad tiene muchas cosas buenas, y creo que vivir con él sería una gran experiencia para ambos. Tenerlo cerca me eriza la piel, no me imagino cómo sería dormir a su lado y despertar con él día tras día. Uno de tantos ejemplos de la vida conyugal que se me ocurre ahora. También está el tener hijos que se parezcan a ambos, y vivir juntos todas esas "primeras veces".

Otras razones: si alguien más me pregunta cuándo nos vamos a casar, saldré huyendo de aquí hasta la China. La presión externa jode. Por otro lado, todos a nuestro alrededor están cayendo como moscas, parejas con menos tiempo juntos, menos edad, menos estabilidad económica, menos todo que nosotros, ya están casados y algunos hasta con hijos (otros con hijos y sin casarse, pero esa es otra historia)... inevitablemente los veo y me pregunto ¿por qué ellos sí y nosotros no?

Y finalmente, la boda. Sí, lo admito, sueño con ese día. Ya hasta había escogido la canción con la cual entrar al altar, pues personalmente "Here comes the bride" me parece recontra cheesy. Incluso se la había pasado a Adam para que la escuche... ¡horror! el colmo del patetismo.

Para coronar la conversación, antes de marcharse, Adam soltó el clásico "¡No entiendo por qué tanta presión!".

Plop!

viernes, 22 de agosto de 2008

¡Ja!

Es difícil saber si una relación hecha de retazos va a funcionar. A simple vista, cualquiera dirá que no. Por otro lado, los optimistas afirmarán que se requerirá esfuerzo y tiempo. Aquellos más profundos analizarán el problema a fondo hasta encontrar la raiz del roche y buscar la mejor forma de hacer que todo vuelva a ser como antes. Sin embargo, hay otros que, como a mí, les llega todo al niple.

Se supone que hay reglas básicas inherentes a una reconciliación que se deben seguir cuando has logrado volver con tu pareja tras una fea metida de pata, la cual fue oportunamente perdonada, pero lógicamente no olvidada. Uno: aceptar el error. Dos: prometer no volver a cometerlo. Tres: tratar de congraciarse con la víctima. Y yo agregaría uno más: NO DEJAR QUE LA ESTUPIDEZ LAS CAGUE POR TI. Pero ¿qué significa esto varones? Fácil:

  1. Si se va al cumpleaños de una compañera de trabajo, respeta su espacio, total, quien sacó los pies del plato fuiste tú y no ella, así que tranquilo, preocúpate mejor por que no se quede pensando en dónde estarás mientras ella saluda a su amiga. Una llamada es suficiente.

  2. Si dices que vas a llamarla, llámala, así tengas que recorrer kilómetros en busca de un teléfono público porque los de Claro te estafaron con el Tun Tun o porque a Movistar se le fue la señal (para variar). Amárrate un hilo al dedo para que no se te olvide.

  3. Si se te pasó la hora, no la llamaste, y te acordaste demasiado tarde, de todas maneras LLÁMALA, no le timbres para que te llame ella y sea quien se gaste el saldo conversando contigo. No seas conchán pues brother!

  4. En lo posible, no la llames cuando estés borracho, mucho menos para decirle que mientras ella está con su amiga, tú estás en un bar con el amigo más pendejo que encontraste. Si estás inevitablemente borracho, trata de sostener una conversación de cinco minutos que no la deje desconfiadamente preocupada y pensando en con quién estás y dónde.

  5. Si te cuelga el teléfono por borracho y tarado, acéptalo como hombre y espera a que se te pasen los efectos del trago, cerveza, o lo que sea que hayas tomado para volver a llamarla o para buscarla al día siguiente. No la llames y llames y llames una y otra vez, ni mucho menos le dejes un mensaje de voz INSULTANDO aquellos detalles que han estado teniendo el uno con el otro (ejemplo: llamar "cagadas" a los mensajes de texto o e-mails deseándose un buen día o diciendo cuánto se aman y se extrañan), ni mucho menos AMENAZÁNDOLA con terminar la relación si no te devuelve la llamada. Créeme, no estás en posición para hacerlo, y ella se encargará de recordártelo, por más que te disculpes.

Me he puesto a mí misma en un estado catatónico mental pues prefiero no pensar. Adam es tan ambivalente como una montaña rusa, con sus altos y bajos, en un momento en el que yo busco estabilidad emocional, y lastimosamente la busco en él. A veces pienso que es el hombre más tierno de la Tierra y que hubiera sido un gran error no volver con él. Pero otras veces pienso que es un cobarde, mentiroso y sinvergüenza. Trato de no permitirme a mí misma el pensar así, sobre todo en momentos como este. Por ahora solo hay una pregunta que ronda por mi cabeza como tigre enjaulado:

¡¿QUIÉN DIABLOS SE CREE ESTE TIPO?!

domingo, 10 de agosto de 2008

Deshojando margaritas

¿Me quiere o no me quiere?

Pasada la tormenta es difícil no asustarse con cualquier nube gris. Es más, para los débiles de corazón (sí... como yo), cualquier ínfimo vapor parece anunciar una torrencial lluvia. Y de la misma manera, el más pequeño rayito de sol nos hace saltar de esperanza.

Adam habla de niños, planes, ahorros, negocios, luna de miel, casas, etc. Toma mi mano y la besa de la nada. Me mira a los ojos y me dice que me ama. Me abraza por la calle. Me manda mensajes de texto diciendo que me extraña. Me pide que me cuide al despedirse, pues no sabría qué hacer si me pasara algo. Ve películas conmigo, las que me gustan. Le excita el más pequeño trozo de piel que se muestra traviesamente a través de mi ropa. Le provoca estar conmigo incluso cuando está cansado, hasta ha accedido a leer un conocido libro de John Gray conmigo, y le prestó mucha atención... lo noté durante una pequeña discusión que tuvimos, en la cual normalmente se hubiera parado y se hubiera ido, pero no, esta vez se quedó, me abrazó y todo pleito quedó en nada.

Pero (aquí voy...) siempre hay algo, siempre queda esa duda, que más que duda es miedo, o más que miedo es inseguridad. Como cuando nos cruzamos con alguna chica, ya no me parece gracioso que se la quede mirando, mucho menos si es una gringa. Sigo pensando en qué más me ha de ocultar, o en qué más me habrá mentido, y que ya no quiero averiguar. Y a veces, solo a veces, me quedo largos ratos pensando si de verdad está arrepentido, si realmente se dio cuenta de su error, o si simplemente no le quedó otra tras haber sido descubierto.

Pasan los días, vivo de momentos, me enamoro inevitablemente más y más, lo miro a los ojos esperando ver a aquel chico que jamás sería capaz de dañarme, y con quien me sentía segura y protegida... sé que está ahí, quiero verlo.

¿Cuándo llegará la amnesia?

miércoles, 6 de agosto de 2008

Todo cambió

Pasó una semana sin tormentas. Esto de estar juntos otra vez nos ha caido bien. No parece tan malo después de todo... eso de tratar de ver la imagen más grande (see the bigger picture... oh my God! el poliglotismo!). Ahora Adam habla de futuro, negocios, fechas, bodas, posibles lugares para una luna de miel, número de hijos, etc, mientras yo sonrío estúpidamente y grito por dentro "Basta! recupera mi confianza de nuevo antes de hacer planes". Trillado, pero señoras y señores, así es la cosa ahora.

Antes yo era vista como la gurú de las relaciones. Quien necesitaba un consejo o tenía un problema amoroso recurría a mí. Ahora soy yo quien recibe consejos, muestras de simpatía, deseos de que todo me vaya bien, la lástima de los demás disfrazada de empatía.

Dije una vez que cuando una atraviesa una crisis de pareja, las bien intencionadas amigas salen sobrando, y ahora lo reafirmo. Tras una semana de escuchar cosas como "Ten cuidado, lo puede volver a hacer", "Ahora sí amiga, a ponerse las pilas y no bajar la guardia", "Pucha... y estás segura de que ya aprendió la lección?" o el repetidísimo "Bueno, si tú estás contenta entonces está bien", decidí alejarme momentaneamente de cualquier aparición social y meterme en mi huequito a esperar que el frío invierno pase.

Aquí es cuando yo digo: Adam y yo solíamos ser la pareja ejemplar, ahora solo somos una pareja dando manotazos de ahogado ante la vista de los demás. Me he pasado siete días escuchando por distintos lados una variopinta diversidad de opiniones. Y lo más raro es que yo coincido con todas. Sí, Adam las cagó... sí, fue un tarado... sí, lloré como mierda... sí, juré no volver a verlo... sí, lo perdoné... sí, volví con él... y sí, sigo pensando que fue un cagado. Pero ya no quiero analizar ni desmenuzar más el hecho. De qué sirve?

No sé si Adam aprendió la lección. No sé si había una lección por aprender, y si así fuera, cuál es? "Si vas a pendejear, no dejes que te atrapen"? Sala'o!

Digamos que todo esto fue una cruda lección de humildad. Nunca fui gurú, y definitivamente no lo seré en el futuro. No hay parejas perfectas, nunca fuimos ejemplo de ello. Ahora vale dejarse llevar por la corriente y a ver en qué isla desierta encallamos.

Pero Dios, que esté desierta!

viernes, 1 de agosto de 2008

iLife

Curioseando por la web, específicamente por la página de una entusiasta lectora, encontré un juego interesante en el cual debías decidir qué canciones pertenecerían al soundtrack de tu vida, esto es, si tu vida fuera una película. Estas fueron las que escogí, sin que las letras tengan mucho que ver en ello, pues contrario a mi inspiradora, me atrajeron por la tonada y no por lo que dicen... en la mayoría de los casos (sirven también para darse una idea de qué canciones tengo en mi iPod):

• Créditos Iniciales: Coffee and TV - Blur
• Despertar: Powerless - Nelly Furtado
• Primer día de clases: Grace Kelly - Mika
• Al enamorarse: You and me - Lifehouse
• Escena del beso: Emotions - Destiny's child
• Graduación: Clocks - Coldplay
• Mi Gran Ruptura: Everybody hurts - REM
• Shockeo mental: Every me and every you - Placebo
• Canción Para Manejar: 1979 - Smashing Pumpkins
• Reconciliación: Who knew - Pink
• Flashback: Self Esteem - The Offspring
• Boda: Canon D - Pachelbel
• Nacimiento de mi Hija: Making memories of us - Keith Urban
• Pagando deudas: TNT - Ac/DC
• Momento del triunfo final: Bittersweet symphony - The Verve
• Escena de muerte: Nothing else matters - Apocalyptica
• Escena del funeral: I will remember you - Sarah McLachlan
• Créditos finales: Bitch - Meredith Brooks

Supongo que mi vida sería una comedia romántica de bajo presupuesto sin aspiraciones a ganarse un Oscar, pero arrasaría en taquilla!

·..·~·..·~·..· ¡Gracias pink_surfer! ·..·~·..·~·..·

martes, 29 de julio de 2008

Viviendo en Seattle Grace

Para aquellos que son fieles seguidores (como yo) de Grey's Anatomy, la historia de Meredith y McDreamy les ha de ser familiar. Llendo y viniendo, juntos y separados, de lejos y de cerca, ese par se ama y a pesar de los roches en los que siempre se ven envueltos, no reparan en demostrarlo. Recordarán entonces el capítulo al que hice referencia en el post anterior, así como el que estoy a punto de mencionar:


Necesito a Adam. Lo necesito en mi vida. Ahora más que nunca necesito fuerzas, porque justo cuando uno piensa que las cosas no podrían estar peor, la vida te golpea en la cara tan rápido que ni sabes con qué te dio. Y es ahí cuando lo trascendental se hace imprescindible.

Necesito a Adam porque, con esto que se me viene, sin él no voy a poder seguir. Y no porque sea débil, aunque en parte sé que lo soy, sino porque seré más fuerte con él. Sí, es cierto, me falló, me jodió el cerebro probablemente de por vida, y fue por él que pasé los tres peores meses de mi existencia, pero estoy cansada, agotada de odiarlo, y ya no lo quiero hacer más.

Porque lo amo... sí, lo amo. Y porque me ama... digamos que necesito creerlo ahora. Quién sabe si nuestra McHistoria se vuelva McDramática, y con el McTiempo me de cuenta de que cometí un McError al volver con él, o al contrario, la McVida me demuestre que nos pertenecemos el McUno al McOtro... por ahora quiero vivir el presente, día a día ver como sigue a mi lado, dar de ese amor que pido y recibirlo. Adam y yo estamos juntos de nuevo. Y honestamente, estoy McFeliz!

viernes, 25 de julio de 2008

Un cafecito?

Adam se ha desvanecido del panorama. Para bien o para mal, no lo sé, he sido bendecida con una agenda demasiado apretada en los últimos días como para darme cuenta de algún tipo de potencial miseria. Ahora me culpa desde lejos por tratar de seguir adelante... qué frescura! Me recuerda a un capítulo de Grey's Anatomy... "You don't get to call me a whore"... muy buen discurso.

"No tienes derecho a llamarme perra. Cuando te conocí pensé que había encontrado a la persona con la cual iba a pasar el resto de mi vida. Estaba lista, así que todos los chicos y los bares y los asuntos con papá... a quién le importaban? porque estaba lista. Tú me dejaste. Tú escogiste a Addison. Y ahora estoy arreglada otra vez. No me disculpo por cómo yo escogí reparada lo que tú quebraste. No tienes derecho a llamarme perra".

Wow!

Recibí una llamada el día de hoy... Félix, un antiguo cliente. Y no, no llamaba por negocios. Quería tomarse un café. Afortunadamente, tenía una torre de datos esperando ser ingresados en la computadora lo más pronto posible. Digo afortunadamente, porque no tuve que enfrentarme ante la disyuntiva de decir que sí o que no. Decidimos dejarlo para otro día... pronto, pues volverá a Lima en una semana. Llegadas mis vacaciones, me veo con más tiempo libre en las manos del que quisiera. Como buena cobarde, espero estar gravísimamente enferma el día en que Félix vuelva a llamar.

Empezar de cero es tan difícil! sobre todo cuando llevaba años en el diez. Es imposible excluir a Adam del inevitable análisis de consecuencias de salir con otra persona, es muy difícil pensar en alguien nuevo sin compararlo con él. Así se trate de un hombre serio, 11 años mayor que yo (!), maduro y con las metas claras, educado, amable, todo un caballero, así sea bien parecido, encaminado, a quien conozco desde hace ya buen tiempo y con quien siempre he tenido una relación respetuosa y profesional... así sea el rey del mundo... no es Adam.

Pero bueno, no exageremos, Félix solo quiere tomarse un café conmigo... la gente hace eso, no?

lunes, 21 de julio de 2008

Volviendo a cero

Ok, no resultó. A tan solo una semana de haber vuelto con Adam, las cosas tomaron color hormiga otra vez. Tal vez sea momento de aceptar la verdad y darme cuenta que en realidad ya se jodió todo. No lo sé.

Todo parecía ir super bien. Adam estaba de vacaciones, por lo tanto tenía tiempo (y lógicamente, ganas) de estar de lo más atento conmigo. Me iba a ver a la salida del trabajo (cosa que no hacía desde los tiempos en la universidad) y se quedaba a mi lado toda la tarde, conversando, bromeando, toconeando, y repitiendo una y otra vez cuánta falta le había hecho. Aparentemente las cosas se proyectaban de manera positiva.

Hasta que un viernes quedamos en ir a ver una película. Por alguna razón, el hecho de que llegara a verme cuarenta y siete minutos después de la hora acordada se vio relacionado con el que me había engañado. De alguna manera, el hacerse tarde terminó significando falta de interés y exceso de seguridad en nuestra relación, lo cual también habían sido causa de su infidelidad. La película se jodió, de nada valió que hubiera pasado meses esperándola, mi mal humor la convirtió en un bodrio y la cita se fue a la mierda.

Al día siguiente, dispuesta a no dejarme vencer por rencores, lo llamé. Pasamos la tarde juntos, y quedamos en vernos en la noche. Intentamos pasar una velada romántica en un costoso cuarto de hotel, pero nada, el tema volvió a surgir, volvimos a pelear, ambos dijimos estar hartos, ambos admitimos no poder seguir así, ambos reconocimos que todo se estaba llendo al tacho, ambos nos mandamos al carajo, y ambos nos fuimos a dormir enojados, llorosos, decepcionados, desesperanzados, impotentes, y arrechos.

Y ahí quedó todo. El domingo hablamos... perdón, peleamos por teléfono, tratamos de darnos una tregua, pero al parecer no era algo que nos fuera a satisfacer. Con los orgullos heridos, ambos esperábamos que el otro diera su brazo a torcer y fuera el primero en manifestar sus deseos de seguir adelante y olvidarnos de pleitos, pero ese mismo orgullo impidió que alguno lo hiciera y con eso murió el payaso.

Como dicen en Condorito: Plop!

sábado, 12 de julio de 2008

La insoportable levedad del ser

Soy una buena chica y siempre lo he sido. Soy buena hija, de las que raramente provocan dolores de cabeza a sus padres y siempre llegan a la hora que se les indica. Soy buena hermana, de las que joden y revientan la paciencia, pero que dejan notar que en casos importantes estarán ahí. Soy independiente, soy sencilla, y casi siempre tengo buen humor.

Soy la mejor de las amigas. Soy capaz de defender con garras a quien lastime a una de las personas que amo y aprecio, y en más de una ocasión lo he hecho. Siempre escucho a quien lo necesite, y soy la mejor en dar consejos. Cuando alguien necesita de mi ayuda, soy la primera con quien pueden contar. Soy del tipo de amigas que se queda despierta contigo hasta las tres de la mañana granputeando al perdedor que te hizo sufrir y planeando la mejor manera de destruirlo sin que se entere.

Soy de aquellas personas que dicen la verdad con el tino necesario para que suene a mentira y no ofenda. Soy quien te dice que el vestido es bonito, pero que a ti te va algo mejor y te muestra otro. Soy de las que susurran las verdades incómodas y gritan a los cuatro vientos aquellas de las que debes estar orgullosa. Soy el mejor remedio para la baja estima; en mi opinión, todos tienen algo bueno.

Sonrío mucho, me encanta sonreir, y no me preocupa que quien me vea caminando no sepa por qué sonrío. Soy aquella que se ríe demasiado de un chiste bueno, y que hace que uno tonto se vuelve hilarante con solo poner cara de "no entiendo". Soy una inútil para contar chistes, pero soy capaz de convencer en un minuto a alguien para que lo haga.

Soy sensible ante el dolor ajeno, cada rostro sin esperanza en la calle me conmueve hasta los huesos, mucho más si es de un niño o de un anciano. Hace años dejé de ver las noticias porque me hacen llorar de impotencia y rabia. Recogí a mis perros de la calle, y detesto a quienes discriminan las razas en cualquier especie. Me encantaría tener un papagallo, pero me dolería verlo encerrado en mi casa en vez de volando por ahí.

Cuando me enamoro, lo hago hasta la médula espinal. Y después de tres meses de merecido desfogue, soy capaz de perdonar el error más infame.