viernes, 24 de octubre de 2008

Control Parental

Cuando era pequeña, mamá y papá me enseñaron los "básicos" que uno debe saber en la vida: no meter los dedos al tomacorrientes, mirar a ambos lados antes de cruzar la calle, nunca hablar con extraños... cosas así. Gracias a sus enseñanzas fue que sobreviví estos 26 años, ya casi 27. Eso no quita que en algún momento me haya cuasi-electrocutado, un carro haya frenado en seco por no arrollarme y algún extraño me haya descrito con gráfica habilidad lo que quisiera hacerme a la tierna edad de 10 años. Aún así sigo acá, presente en el mundo, y eso se los agradezco. Sin embargo hay algunos "básicos" que olvidaron enseñarme: como ser feliz en pareja y no cometer un asesinato en el intento.

Mis padres siempre tuvieron una relación que se podría catalogar de "ejemplar". Sí, peleaban, pero sabían bien cómo encerrarse en su habitación para granputearse entre susurros, supongo. Mi hermano y yo nos enterábamos de sus peleas gracias a sus caras de póker durante la hora del almuerzo. Solo por eso. Nunca durmieron separados, nunca se fueron a golpes, nunca aparecieron terceros, nunca nos visitaron hermanos escondidos por otras ciudades, nunca se fue alguno de casa... en fin, de no ser porque tal vez tuvieron sus dramas en secreto, opinaría yo que debe haber sido la relación más aburrida del planeta. Y es que, aceptémoslo, los conflictos son a veces como la pimienta del pollo.

Entonces, ante tanta "normalidad" probablemente terminé pensando que solo bastaba moverse con la corriente sin necesidad de esquivar baches de ningún tipo para tener éxito en pareja. Así, si me provocaba ser cariñosa, lo era, igual si me provocaba ser comunicativa, atenta, neutral o sexy. Y así, fui catalogada más de una vez de melosa, habladora, hostigante, indiferente o regalada.

Mamá siempre tuvo, tiene y tendrá algún consejo guardado bajo la manga ante algún problema con Adam. Papá siempre ha sido del tipo distanciado: escucha, se muestra empático, pero no juzga ni se atreve a dar consejos. Apela a mi propio criterio, lo cual dicen los expertos que es mejor. Pero madre es madre, y la mía se moriría de angustia si no pudiera opinar.

Los padres de Adam son otra historia. Mientras los míos son unos Ingalls, los de Adam son unos Bundy. Ningún extremo es bueno, dicen, pero definitivamente el mío es más bonito :)

3 muestras de empatía:

El Chico Nube dijo...

Pues a lo mejor nos puedes contar como es tener unos padres Bundy, ya me dio curiosidad.

VeRoNiKa ♫ VeCa ♪ dijo...

Hola, nose ni como llege a tu blog, pero me encanto lo que escribiste.
Mis papas fueron como los tuyos, cuando estabamos pequeños peleaban muy disimuladamente en el cuarto y nos ganabamos con eso en la cena. Ya cuando crecimos y bueno vinimos a Miami depsues de Lima, ya grandecitos yo siendo la menos con 15 años, ya les daba igual y si mi papa es la persona mas fria del mundo (porque es incapaz de decir te quiero sino lo demuestra preguntandote si te falta algo) el caso es que como dicen siempre nosotras buscaremos al papa a esa nuestra figura paterna en el hombre que nos toque (ojala que no) mi viejo militar español y mi madre peruana recientemente ya no se deja que le revisen sus cuentas jajaja asi es la vida.
Gracias por este lindo blog. y bueno cuando quieras pasa por mi blog. suerte

Yon Jairo dijo...

Hola...me siento totalmente de acuerdo e identificado contigo...mis padres tambien eran así.
Saludos.