domingo, 25 de noviembre de 2007

Un poco de historia antigua...


Siempre he sido una chica insegura. Por lo tanto, siempre me he apoyado en novios para subir mi autoestima. Esto ha provocado que, a lo largo de mi corta existencia de 25 años, haya sido víctima de las estupideces de cada variopinto espécimen que se cruzaba por mi camino. Suele decirse que uno escoge a sus parejas de acuerdo a la personalidad que tenga. Pues no es ese mi caso, o al menos nunca lo fue, sino hasta que conocí a Adam. Así me vi rodeada por rockeros wannabes, pseudo intelectuales, y hasta gorditos con una autoestima aún más baja que la mía. Sin duda hubo alguno que se llevó el premio al más idiota, pero en su conjunto y para efectos de memoria, todos lo fueron. No puedo negar que, a pesar de todo, agradezco sus retumbantes pasos por mi vida, de todo se aprende dicen.

Todo comenzó, o mejor dicho, todo terminó el día en que ingresé a la Universidad. Llegué sola a clase, no conocía a nadie, rogaba en el fondo encontrarme con alguno de los de la pre. Ese primer día no lo vi, o mejor dicho, pasó desapercibido. Recién ahora comprendo que el look de cabeza rapada que todos tenían fue en parte razón de ello. Quizás también influenció el hecho de que ese día yo tenía el corazón roto.

Si bien estuve rodeada por idiotas a lo largo de toda la secundaria, hubo uno cuya idiotez resultó tan contagiosa que me volvió ciega, sorda y muda ante tanta tara. Se había marchado ese verano a estudiar a Lima, yo lo había esperado como Magdalena, pero... pueblo chico, infierno grande, no estando él presente, los comentarios mil habían llegado a mis oídos y sólo había un calificativo que me quedara a pelo: CACHUDA. La verdad se había vuelto tan obvia que era imposible no dejarse arrastrar por ella.

El día que decidí terminar con él fue el más fácil de mi vida. El día siguiente fue el que jodió. No me buscó, no me llamó, no me pidió disculpas. Me mandó una carta con uno de sus amigos la cual nunca quise leer, y recién hoy, casi 10 años después, me pica la curiosidad por saber que pudo haber escrito.

En fin, ese primer día de clase no tenía ojos para nada ni nadie, llegué decidida a olvidarme de los hombres (ja!) y dedicarme a estudiar, poniendo en práctica los resobados consejos de mi madre que me decía que debía enamorarme del estudio. Para mi suerte, me encontré con muchos conocidos en la facultad, y la andanza de ese primer día se volvió menos solitaria. No faltaron las típicas preguntas: ¿Qué es de X? ¿ya no están, no? No, ya no estamos. Ya no estamos ni estaremos. Le aguanté muchas por no tener nada más que hacer.

Más tarde en el comedor me encontré con una amiga. Ella también acababa de terminar con su enamorado. Yo creo que al chico con quien me case lo conoceré aquí, dijo, en la universidad. Me consolé dándole vueltas a esa frase en mi cabeza por el resto del día.

La verdad no recuerdo cómo conocí a Adam. Creo que alguien nos presentó. Recuerdo tener una imagen muy tierna de él, parecía un niño. Recuerdo que me acompañaba hasta mi casa, a pesar de que la suya quedaba en el sentido opuesto. Recuerdo haberle dicho a la más chismosa del salón que él me gustaba, esperando que se enterara, como para ver que hacía. Horror, no hizo nada. Como quien dice: se ahuevó. Le dejé una nota en su cuaderno, pidiéndole que no se sintiera mal, que no quería que nada cambiara entre nosotros. Me devolvió la nota con la siguiente frase: Al terminar la clase hablamos. Pasé los siguientes treinta minutos con el corazón en la boca y mirando el reloj. ¿De qué quería que hablemos? ¿Será posible que...?
Al terminar la clase me besó.

3 muestras de empatía:

Luisa dijo...

Que historia de amor tan linda!!...eso me reafirma mas que las cosas cuando son para uno llegan sin ser buscadas.!!

reii dijo...

diez años guardando una carta!!
notable!!
imaginate todo lo q tendra x leer mi sistercita... te apuesto q le dará flojera y me dira q ya leyo todo abiendo acabado solo un parrafo...
... no imagino como sera el post cuando cuente eso... ummmm

terminaste tu "historia antigua" de un solo golpe, asi q imagino q ese beso fue como un balazo.

yo tambien te seguire!

un abrazo

(*) nEsSa (*) dijo...

siempre hay uno o varios que te hacen daño durante el colegio, y muchos otros lo haran en la universidad..... me gusta como escribes..