sábado, 7 de junio de 2008

El mal de la memoria

Ya ha pasado más de un mes. Es poco tiempo, sin embargo me ha parecido una eternidad. Entre llamadas perdidas y mails sin contestar, he sido capaz de proclamar mi propia independencia y fingir frialdad con éxito ante los constantes intentos de Adam por comunicarse conmigo. Sí, es cierto, con cada timbrada del celular me he retorcido internamente para aguantar las ganas de contestarle. Y cuando me hablan de él he logrado mostrar indiferencia ante el tema, dar a entender una falsa madurez y superación que no poseo y a la que aún no llego. Pude incluso convencerme a mí misma de que ya no lo amaba, pero bastó un mensaje de texto suyo en una noche solitaria para traerme abajo con poses y todo. Sí, aún lo extraño. Pero la meta es olvidarlo.

Vivo el día a día de manera agitada, agradeciendo al cielo por cada tarea que me permite distraer mi mente de cualquier pesar. Me levanto temprano, y me avoco totalmente en mi trabajo hasta las cuatro de la tarde, cuando el cansancio me tumba en cama mientras veo las repeticiones de Grey's Anatomy y alguna película por cable. Me he hecho adicta al iPod y no lo suelto por nada, la música me ayuda a no escuchar mis propios peligrosos pensamientos. He empezado a leer, cosa que no hacía hace mucho, y he vuelto a disfrutar del placer de meterme en persona en un libro. Navego por Internet solo de vez en cuando, y busco siempre algo que hacer. He retomado el contacto con mis amigas, juego más con mis perros, escribo lo que sea, tonterías.

Sin embargo, siempre hay un instante, una pausa, un segundo de calma en el que me acuerdo de él. Y por más que lo intento, ese pensamiento suele ser paralizante. Se detiene el tiempo por un instante, y todo lo que sucedía a mi alrededor empieza a moverse como si fuera en cámara lenta, mientras los recuerdos cruzan por mi cabeza a mil por hora. Es como si mis sentidos estuvieran alerta ante cualquier estímulo, esperando algo que los ayude a volver a tiempos atrás, cuando yo no era quien ahora soy, y él no era lo que ahora es. Cuando éramos nosotros.

El sabor a un cigarrillo Lucky me recuerda las noches en el mueble de la sala conversando sobre cómo nos había ido en el día. El olor a cualquier perfume de hombres me recuerda cómo nunca se decidió por uno que fuera su aroma característico. Las fotos en mi computadora, que aún no he sido capaz de borrar, me recuerdan momentos distintos, alegres, breves. Alguna traicionera canción en mi iPod, que debería distraerme, me termina recordando que alguna vez la escuché con él.

Entonces suena el celular, y cargada de nostalgia me muero por correr a contestarle, pero recuerdo que no puedo, que no debo, que no se lo merece, y recuerdo por qué.

Y así pasó el momento, y así poco a poco me despido de su recuerdo. Y así me conformo con pensar en que en ese mismo instante, él también estaba pensando en mí.

3 muestras de empatía:

Raulín Raulón... dijo...

"Así me vi rodeada por rockeros wannabes, pseudo intelectuales, y hasta gorditos con una autoestima aún más baja que la mía" JAJAJAJAJA! Reflejaste etapas mías, como si estuviera leyendo mi propia versión de High Fidelity.

Bueno, me gusta mucho el blog. He leído casi todos los post y aún no llegué a atar todos los cabos, pero me falta poco. Sólo puedo decirte que tratas de decapitarlo, y está bien, pero lo estás haciendo con un cuchillo de mantequilla...

Como canta sabiamente Pat Bennatar, el amor es una batalla, también tiene mucho de supervivencia, de "deliverance". Hay momentos en que es "eso o yo", en que para vivir hay que matar algo, o al menos desterrarlo por más violencia que haya que aplicar en ello. Me pareció difícil hasta que lo hice, siendo lo más "justo" posible... el objetivo es dar paso al presente...

En fin, sobre lo del jai faif, pues estás en todo tu derecho. Osea, hay gente que malforma ciertos conceptos como "No es buena una pareja donde no hay secretos", imbéciles; con razón terminan peor que "inversionista" de Carlos Manrique...

Bueno, ya me cansé. Adiós!

Fer dijo...

Joder, llevo dos días SÓLO intruseando tu blog, a ratos claro, por eso demoré dos días, lo he leído completo y... la verdad es que me has devuelto un poco las ganas de escribir, comparto tanto mucho de todo lo que dices que... necesitaba decir que... así en la distancia, y por qué sé de lo que hablas y me identifico mucho HOY GRACIAS A DIOS en tus tiempos de enamorada que, estoy contigo ^^.
Nos seguiremos leyendo!
Saludos.

pink_surfer dijo...

Pues paso gigante el que diste alejandote amiga.
Nunca tuve relación tan larga, pero cada breve estadia en "saliendo-landia" (como diria Bisso)q se termino, bote tooodo tipo de recuerdo, incluida la ropa que me lo recordaba y etc.
Alejarse deveras que es darse un chance para respirar.

Animo y fuerzas amiga, total que en algun momento todas pasamos por alguna tempetad de este tipo.

J*